El aumento de impuestos es el reflejo del fracaso de la clase política en la administración de los recursos del Estado.

Cada año el presupuesto estatal cubre menos sectores, en tanto que el déficit se incrementa, a tal punto que el país termina endeudándose para atender, siempre en parte, las necesidades de la población.

No existe racionalización en los gastos del Estado, caracterizado por un aparataje burocrático abultado, alimentado por los políticos, que cada vez consume más recursos y deja menos para la inversión en la sociedad.

Eso lleva a un déficit permanente y a una recurrente modificación de los tributos o impuestos, con la finalidad de captar el dinero que hace falta para atender los programas públicos.

Así, la recién aprobada elevación del IVA servirá por unos años, y luego es posible que se proponga un nuevo incremento porque, como ahora, el dinero del Estado ya no será suficiente.

“Cuando el actual aumento del IVA sea insuficiente, habrá otros incrementos”.

Si el país no tiene dinero suficiente, no puede darse el lujo de sostener una burocracia que, incluso, percibe sueldos elevados que no se compadecen con la realidad económica y social.

Lo que hace falta en el país es la aplicación de medidas como la racionalización de los recursos, la optimización del gasto público y la revisión de la carga burocrática. Los impuestos reflejan el fracaso de la clase política.

Editorial de El Diario publicado el domingo 11 de febrero del 2024 en nuestra edición impresa.