José García Parrales - [email protected]

Pasaron seis años y todavía hay damnificados del terremoto en Manabí del 16 de abril del año 2016 que no tienen casas. Cientos de personas—ni siquiera el Gobierno sabe cuántas son— han permanecido todo este tiempo en viviendas rústicas o en propiedades de sus familiares, esperando a que finalmente algún gobierno cumpla la promesa de reconstrucción que todos han hecho.

El evento sísmico es el más trágico en la historia reciente de Manabí. Esta provincia fue la más perjudicada y donde todavía se pueden ver las consecuencias. Hay infraestructura inconclusa, empresas que nunca pudieron reactivarse, edificios públicos abandonados, proyectos que quedaron en papeles. Y en esa serie de incumplimientos se encuentran, además, las personas que perdieron sus casas.

El acceso a una vivienda digna es un derecho fundamental contemplado en la Constitución ecuatoriana. El artículo 30 señala que: “las personas tienen derecho a un hábitat seguro y saludable, y a una vivienda adecuada y digna, con independencia de su situación social y económica”. La misma Carta Magna, en el artículo 375, dice que el Estado, a través de sus niveles de gobierno, “mejorará la vivienda precaria, dotará de albergues, espacios públicos y áreas verdes, y promoverá el alquiler en régimen especial“.

Secciones

En este reportaje se muestran nueve casos de damnificados del terremoto en Manabí que viven sin acceso a una vivienda digna desde que ocurrió el gran sismo. Están en la sección Testimonios.

También se da una explicación de lo que ocurrió el 16 de abril y tres habitantes de Manabí relatan cómo vivieron el sismo. Vaya a El 16A.

En la sección Qué pasó después se analiza, desde diversas ópticas, por qué el Estado no ha entregado una vivienda digna a muchos damnificados.

Finalmente, en Mirar hacia delante, varios profesionales expresan sus puntos de vista sobre cómo solucionar el problema de los damnificados del terremoto en Manabí.

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