Entre 50 y 70 millones de personas en el mundo padecen de  trastornos del sueño, no tienen un descanso reparador.

Los más comunes son el insomnio; la apnea del sueño, cuando la respiración se detiene y vuelve a comenzar repetidas veces.

También hay quienes sufren de narcolepsia, un trastorno que genera somnolencia durante el día.
Los adultos sanos necesitan dormir al menos siete horas por noche.

Los bebés, los niños pequeños y los adolescentes necesitan aún más horas de sueño para permitir su crecimiento y desarrollo.

Una investigación científica sobre el sueño se ha desarrollado considerablemente durante los últimos 20 años y aportó una mayor comprensión sobre los mecanismos biológicos que lo controlan y las formas en que puede alterarse.

Existen cinco malos hábitos de dormir y tener un sueño reparador:

1 – El cuerpo se acostumbra a la falta de sueño
 Con la pandemia por el coronavirus, se alteraron aún más los hábitos del sueño. “Hay una sobreadaptación a dormir menos horas.

La falta de sueño le puede pasar factura al organismo humano. Las investigaciones han descubierto efectos negativos a corto y largo plazo de la privación de sueño.

Esto demuestra que el cuerpo no se adapta a la falta de sueño. Puede aumentar la somnolencia diurna.

 2- Lo que importa es cuánto tiempo se duerme
La duración del sueño es importante, pero no lo es todo. La calidad del sueño es otro factor crítico a tener en cuenta.

El objetivo de toda persona debe ser dormir las horas suficientes y que esas horas incluyan un sueño ininterrumpido de alta calidad, según la Fundación del Sueño de los Estados Unidos.

3 – Hay que quedarse en la cama hasta dormirse si hay insomnio
Es falso. Para llevar a cabo una buena higiene del sueño, se debería mantener un horario regular para acostarse a la noche y para levantarse a la mañana, aun los fines de semana.

Hay que ir a la cama solo cuando se sienta somnoliento. Si se tiene sueño y la persona no se queda dormida después de 20 minutos, es mejor no permanecer en la cama.

Para atraer el sueño se recomiendan técnicas de respiración. Inhalar, retener y exhalar cuatro segundos.
Se sugiere no utilizar el celular smartphone u otros dispositivos electrónicos.

4 – Tomar alcohol antes de acostarse mejora el sueño
Una o dos copas pueden ser relajantes e inducir una somnolencia que facilita conciliar el sueño al principio.

Sin embargo, la calidad del sueño disminuye, después de beber alcohol, especialmente en la segunda mitad de la noche.

5 – Una temperatura cálida en el dormitorio es lo mejor
Es importante encontrar una temperatura en el dormitorio que le resulte cómoda.

La temperatura corporal desciende de forma natural como parte del proceso físico del sueño, y un dormitorio demasiado caliente puede alterar ese proceso.

Dormir con calor puede ser molesto e interferir con el sueño y se pueden producir despertares no deseados.