La feria de comercialización de ganado volvió a activarse por segunda semana consecutiva tras quince días de para obligada por el rebrote de casos de covid – 19.

Los pedidos de la directiva de la Asogan hicieron eco en el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal, que dio luz verde para la reapertura el 19 de abril.
El ente ordenó el cierre de ferias mayoristas de todo tipo.

Luis Viteri, presidente encargado de la Asociación de Ganaderos, señaló que uno de los factores que se tomó en cuenta para pedir la activación fue el desorden generado por decenas de comerciantes que se ubicaron en varios puntos de la vía Santo Domingo-La Concordia a vender y comprar vacas, cerdos, caballos y burros.
Viteri señala que aunque la feria está abierta, el movimiento comercial se ha reducido debido a la falta de liquidez.
“No hay dinero suficiente para hacer negocio. Estamos trabajando con una reducción del 40 % en comparación con meses anteriores con pandemia. Es decir, el flujo de efectivo ha disminuido de 5 millones a 3 millones de dólares por semana”, indica el presidente.
Ayer, uno de los días más “fuertes” de la feria, el movimiento en los corrales fue escaso.
Héctor Galarza, comerciante, señala que la pandemia y el desorden que se formó son causales para la poca presencia de vendedores.
“No hay compradores. Si cierran la feria, deberían cerrar todo. Solo permitir que circulen carros con ganado de finca a camal. Cerrar la feria no soluciona nada”, dice.
José Quiroz, transportista, sostiene que la recesión, el aumento del valor del galón de diésel y el peaje de la vía a Quevedo han causado que ahora solo tenga de uno a dos fletes por semana, antes eran más de cuatro.  
“El cliente no quiere pagar más, por eso no moviliza el ganado”, insiste.