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Sin acceso a redes de agua, alcantarillado y electricidad, la aldea indígena Tekua Itakupe dio un paso importante para mejorar la calidad de vida de sus habitantes con la instalación de una tecnología sustentable que ahora les ofrece una solución sanitaria y energética.

A través de una acción conjunta llevada a cabo por la multinacional Softys y la ONG Techo, se instalaron el pasado sábado cinco sistemas sanitarios autónomos que, a partir de residuos, generan biogás y fertilizantes orgánicos para esta aldea donde viven 40 familias de la etnia guaraní.

Tekua Itakupe es una de las seis aldeas que forman parte de la reserva de Jaraguá, la tierra indígena más pequeña de Brasil, que se sitúa a las afueras de la zona metropolitana de Sao Paulo, una jungla de asfalto donde viven 22 millones de personas.

UNA SOLUCIÓN SUSTENTABLE INNOVADORA

La solución desarrollada por la empresa israelí HomeBiogas junto a la ONU, pensada para pueblos que viven en el desierto, ya está presente en 110 países.

Consiste en un reactor que recibe los deshechos de un baño y también los restos de alimentos y de excrementos de los animales, un material orgánico que es descompuesto por bacterias y después, se convierte en biogás y en fertilizante.

El biogás se utiliza como energía para abastecer una cocina y el fertilizante se destina a abonar los cultivos en la comunidad.

A partir de la instalación, cada reactor tarda cerca de quince días para empezar a generar el biogás, y puede producir hasta 40 litros de fertilizante líquido por día y cerca de 13 kilos de gas por mes.

“Estos baños nos dan un poco de tranquilidad, porque no tenemos saneamiento básico, entonces traen más higiene y también podemos enseñarles a los niños cómo funciona el trabajo ecológico y cómo va a traer más equilibrio a la naturaleza”, dijo a EFE Wera, uno de los líderes comunitarios de Tekoa Itakupe.

El joven de 26 años destacó la importancia de la acción que mitiga uno de los problemas más urgentes de la aldea, el sanitario, y apuntó que la generación de gas aporta también una “tranquilidad financiera” para los más de 100 vecinos de la aldea, que tienen en su gran mayoría la artesanía como principal fuente de ingresos.

ENCUENTRO DE CULTURAS

El líder indígena defendió el uso de nuevas tecnologías por parte de los pueblos originarios, algo visto como un tabú por parte de la sociedad brasileña.

En su opinión, estas iniciativas muestran que se puede “llegar a un equilibrio entre la cultura guaraní y la no indígena”.

“La sociedad cree que, como indígenas, no podemos evolucionar tecnológicamente (…) Pero vemos que podemos asociar la tecnología a la sustentabilidad respetando la naturaleza, que es uno de los principios de la cultura guaraní”, explicó.

ACCIONES CONCRETAS PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

La iniciativa llevada a cabo en Tekoa Itakupe es un proyecto piloto que se llevará a otras comunidades de América Latina y que forma parte del proyecto Softys Contigo, que busca contribuir de forma concreta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, específicamente al de Agua Limpia y Saneamiento.

Para ello, la compañía invertirá 6 millones de dólares para facilitar el acceso al agua potable y el saneamiento a las personas que viven en comunidades y asentamientos populares en Latinoamérica.

En ese sentido, el director general de Softys en Brasil, Luis Delfim, recuerda que 35 millones de personas no tienen acceso al agua y más de 100 millones no están conectadas a una red de saneamiento en el gigante suramericano.

“Cuando hay un volumen tan grande de personas con necesidades tan básicas, nosotros como empresa, y todas las demás compañías, tenemos que contribuir”, defendió.

El proyecto Softys Contigo prevé la instalación de 2.000 soluciones en toda Latinoamérica hasta el 2026, 300 de ellas en Brasil.

Apenas en 2022, un total de 181 soluciones serán instaladas en la región, beneficiando a más de 1.200 personas y movilizando a más de 540 voluntarios entre colaboradores de la empresa.

“Formamos parte de un grupo que tiene 102 años, y si queremos estar por aquí otros 100, 200 años, tenemos que poner en práctica la responsabilidad social. Por eso, los criterios ESG, ya sea desde el punto de vista social, de gobernanza o medioambiental, forma parte cada vez más del proceso de toma de decisiones”, concluyó Delfin. EFE