La Embajada de Estados Unidos en Adís Abeba, capital de Etiopía, alertó este martes de la posibilidad de que se produzcan “ataques terroristas” en el país africano.

“Los terroristas pueden atacar (…) edificios diplomáticos, lugares turísticos, centros de transporte, mercados y centros comerciales, empresas occidentales, restaurantes, instalaciones del Gobierno local y otras áreas públicas”, advirtió el Departamento de Estado de EEUU en un comunicado emitido este martes por la embajada.

Asimismo, el Departamento de Estado pidió a los ciudadanos estadounidenses que “todavía están” en Etiopía inscribirse en un registro para ser localizados rápidamente en caso de emergencia, y les instó a extremar la vigilancia.

La embajada instó a sus ciudadanos a mantener la vigilancia y evitar áreas concurridas y frecuentadas por extranjeros.

“Esté atento a su entorno, permanezca alerta en lugares frecuentados por occidentales”, recomendó la legación estadounidense a su nacionales, sin facilitar más detalles sobre la amenaza terrorista.

Estas advertencias se producen en medio en un ambiente de alta tensión en Etiopía, donde el Gobierno central está en guerra desde hace más de un año con Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT).

Este fin de semana, las fuerzas del FPLT conquistaron la ciudad de Shewa Robit, en la vecina región de Amhara, a unos 220 kilómetros de la capital etíope, sede de la Unión Africana (AU), entre otros organismos internacionales.

Hasta la fecha, según la ONU, miles de personas han muerto y unos dos millones han sido desplazadas internamente en Tigray, cuyos rebeldes han expandido el conflicto en los últimos meses a las regiones vecinas de Amhara y Afar.

El FPLT, que antes de la llegada de Abiy al poder en 2018 dominaba el Gobierno etíope, también ha formado una alianza con otros grupos insurgentes, como el Ejército de Liberación de Oromo (OLA), activo en la región de Oromía que rodea Adís Abeba.

El temor a que los rebeldes puedan tomar la capital del segundo país más poblado de África (más de 110 millones de habitantes) ha impulsado los esfuerzos diplomáticos de la comunidad internacional para conseguir el cese de las hostilidades y una solución negociada.

El enviado especial de la AU para el Cuerno de África, el expresidente nigeriano Olusegun Obasanjo, se ha entrevistado recientemente con los líderes de ambos bandos sin que esas conversaciones hayan dado, de momento, ningún fruto.

El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, advirtió la semana pasada en Nairobi de que la guerra de Tigray amenaza la seguridad del Cuerno de África, e instó a las partes en conflicto a volver al “proceso político” para resolver la contienda.

Blinken reiteró que “no hay solución militar para este conflicto” e incidió en que “todas las partes deben reconocer eso”. EFE