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El australiano Kaden Groves (BikeExchange), debutante en una grande, fue el más veloz al esprint en la undécima etapa de la Vuelta, disputada entre Alhama de Murcia y Cabo de Gata, jornada de transición en la que retuvo el maillot rojo de líder el belga Remco Evenepoel (Quick Step).

El esprinter “aussie”, de 23 años, estrenó su palmarés en su primera carrera de tres semanas, y lo hizo mostrándose poderoso en una llegada disputada, apretada, en la que superó por velocidad al neerlandés Danny Van Poppel (Bora Hansgrohe) y al belga Tim Merlier (Alpecin), dando tiempo a un pelotón que cerró la jornada en 5h.03.15, a una media de 37,8 km/h.

En la etapa que homenajeó a Alejandro Valverde en su tierra murciana en el año de sus despedida profesional, la general no se movió un ápice. Los favoritos se guardaron las fuerzas bajo la calima para la jornada de este jueves en Peñas Blancas, donde tocará superar otra meta en alto. Evenepoel cumplió su quinto día con la roja, tranquilo, andando sobre el agua como patrón de la Vuelta.

La perla de Aalst conservó las diferencias intactas, esto es, 2.41 por delante del esloveno Primoz Roglic (Jumvo Visma) y 3.03 respecto al español Enric Mas (Movistar), quien cierra el podio. Carlos Rodríguez (Ineos) mantuvo la cuarta plaza a 3.55 y Juan Ayuso pasó del sexto al quinto lugar por la baja de Simon Yates por Covid, a 4.53.

El ecuatoriano Richard Carapaz llegó a la meta en el puesto 101 a 19 segundos del vencedor y se encuentra puesto 24 en la clasificación general a 19.45 del líder Remco Evenepoel.

EL COVID SACUDE LA VUELTA CON DUREZA; ALAPHILIPPE ABANDONA

Jornada totalmente llana, retorno a las llegadas al esprint. Los velocistas fueron llamados a escena en día marcado por el Covid, que sigue castigando la Vuelta. Esta vez cinco retirados, entre ellos Simon Yates, quinto en la general, Sivakov, noveno y tres corredores del Kern Pharma.

Preocupación en la organización de la prueba, que endureció las medidas anti-Covid. Ya se han retirado 20 corredores por el virus, por 17 en el pasado Tour de Francia y dos en el Giro.

El termómetro mordía en el trayecto entre Alicante y Murcia señalando hasta 38 grados. Se formó la fuga desde el km 0 con Bol (Burgos-BH), Repa (Kern Pharma) y Joan Bou (Euskaltel-Euskadi. Permiso para soñar y persecución eterna por las carreteras costeras de Murcia y Almería, con las intenciones claras de equipos como el Alpecin de Merlier, el Bora de Van Poppel y el UAE de Ackerman, interesados de llegar al Cabo de Gata para resolver al esprint.

Con la fuga estabilizada en 1.30 minutos llegó la desgracia para el doble campeón del mundo Julian Alaphilippe. Al paso por Carboneras, en una curva, el arcoíris se estampó contra el asfalto. Sentado sobre la carretera, inmóvil, con la mano izquierda sobre el hombro derecho, representaba la imagen de la frustración.

Alaphilippe terminó subiendo a una ambulancia camino de un hospital. Adiós a la Vuelta, posiblemente al Mundial y pérdida irreparable para Evenepoel, que se queda sin guardaespaldas. El belga dijo del francés que ir protegido por él en el pelotón era “como ir sentado en el sofá de casa”.

GROVES GANA EL PULSO ENTRE LOS “GUEPARDOS”

A 48 km de meta fueron atrapados Bou y Repa, pero Bol decidió echar un órdago al pelotón, resistir en solitario. Empresa ilusoria, pues en tierra de fortalezas y atalayas, reductos de antiguas disputas entre civilizaciones, la pelea iba a ser por conquistar una etapa de la Vuelta. Bol estaba ya sentenciado a 28 km de meta, al paso por Rodalquilar, ahora pueblo turístico y rico en oro en tiempos pretéritos.

Tras superar una millas por los mares de plásticos que producen cosechas de tomates y hortalizas, quedaba el momento emocionante del día, la llegada en un lugar con encanto, escenario inédito para resolver al esprint.

Cabo de Gata, que da nombre al Parque Natural, propuso nada menos que una recta de 3,5 km en medio de la inmensidad. A la derecha la interminable playa de Cabo de Gata, a la izquierda los humedales y las salinas, con sus montañas de sal y sus instalaciones de una antigua actividad que sigue vigente.

Desde lejos espabiló la cabeza de pelotón. Ineos y Quick Step asomaron al frente, pero enseguida se apartaron del lío dentro de la zona de seguridad establecida a los 3 km de la línea. El BikeExchange a bloque tensó desde lejos, el Alpecin no encontró bien colocado a Merlier y el Bora entró en la refriega en inferioridad de condiciones respecto al equipo de Groves.

Finalmente apareció Groves, atacando con potencia a 200 metros de la llegada. Esfuerzo desatado por la gloria, que le llegó al australiano en su estreno en la Vuelta y en las grandes. Premio para un corredor joven que el año próximo correrá en el Alpecin. Este año ganó en la Volta y Vuelta a Turquía, y acumula 9 victorias como profesional.

Con los humedales de la zona costera secos, los flamencos ya no tienen comida. Las aves han abandonado el paraíso almeriense. Groves se puso flamenco volando en el esprint, y el flamenco de Aalst Remco Evenepoel lució en lugar paradisíaco su flamante maillot rojo, que, según la leyenda, pone alas a su portador. Sus presencias dejaron huella.

Este jueves se disputará la duodécima etapa, entre Salobreña y Peñas Bancas/Estepona, de 192,7 km, final en alto después de 19 km al 6,7 por ciento con tramos del 15. Los favoritos de nuevo a escena.