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El Cuerpo de Bomberos de la capital ecuatoriana recibió la autorización para remover escombros con maquinaria pesada en la zona donde el pasado lunes un aluvión provocó la muerte de 27 personas y dejó heridas a más de medio centenar, y donde presumen que ya no hay posibilidad de rescatar víctimas con vida.

El alcalde de Quito, Santiago Guarderas, indicó en una rueda de prensa que el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Metropolitano resolvió que “se pase de fase cuatro a fase cinco, lo cual implica una recuperación de la zona”.

“El Cuerpo de Bomberos empezará a entrar con máquina pesada para remover escombros, y también con una serie de equipamiento y canes”, anotó al subrayar que trabajarán solo hasta las 20.00 horas para retomar las actividades al día siguiente.

También a las 20.00 horas se activarán las vías aledañas a la zona cero, con una circulación definida por la Agencia Metropolitana de Tránsito, mientras la empresa de Aseo iniciará la recolección de basura a esa misma hora.

El comandante del Cuerpo de Bomberos, Esteban Cárdenas, recordó que en la fase cuatro usaron maquinaria pesada exclusivamente para el levantamiento de cargas ligeras a fin para facilitar el acceso a las tareas de búsqueda o para equipamiento tecnológico.

Al momento, “no manejamos la más mínima posibilidad de vida, aunque dentro del marco teórico de las guías manejadas por Naciones Unidas, en fase cinco se considera una posibilidad de ‘milagro’ para que se encuentren personas con vida”, dijo en la rueda de prensa en la que Guarderas recordó que aún están desaparecidas dos personas.

Cárdenas añadió que, a partir del mediodía de este viernes se apoyarán en maquinaria pesada para empezar a remover escombros y cargas de mucho más peso, pero sin abandonar las labores de búsqueda.

“Los equipos de búsqueda y rescate tanto del Cuerpo de Bomberos, Fuerzas Armadas y Policía Nacional permanecerán en la zona, pero con una optimización de recursos en espacios focalizados”, anotó al recalcar que los trabajos se realizarán solo en el día pues en la noche la maquinaria pesada no puede operar por temas de seguridad.

“CIUDAD MULTIAMENAZA”

La fase cinco incluye la rehabilitación de servicios básicos, señaló Cárdenas, antes de apuntar que en la “zona cero” no existe, al momento, un riesgo inminente, aunque “hay que entender que vivimos en una ciudad multiamenaza y que, sobre todo, las laderas del Pichincha es una zona de riesgo”.

“Determinar un número específico de quebradas que generen un riesgo inminente, me parece que no estará acorde a las inspecciones técnicas que ha hecho la Empresa de Agua Potable durante toda la semana”, anotó al ser consultado sobre el estado de las quebradas del volcán Pichincha, a cuyos pies se derrama Quito.

Y puntualizó que las quebradas “están siendo monitoreadas permanentemente”.

Por su parte, Guarderas aseveró que durante el último trimestre se realizó una “evaluación de todas las quebradas. Todas quedaron limpias”.

Según el edil, el aluvión del lunes ocurrió por un “fenómeno natural extraordinario”, que tuvo su origen en la intensa lluvia que cayó sobre la ciudad el lunes, con 75 milímetros de precipitaciones, cuando se preveía apenas dos milímetros.

Ese volumen es el más alto registrado desde 2003.

Uno de los embalses construidos para captar las aguas lluvias en la montaña, con capacidad de 4.500 metros cúbicos, se desbordó porque se calcula una acumulación de 20.000 metros cúbicos, explicó el alcalde.

Pero los vecinos achacan la tragedia a la construcción descontrolada en las faldas del volcán ganada a un terreno boscoso, además de la acumulación de desperdicios en la zona.

DAÑOS EN LA INFRAESTRUCTURA

De acuerdo con el alcalde, 348 personas resultaron afectadas por el aluvión, un en fenómeno que, además, provocó el colapso de ocho viviendas, en tanto que 41 sufrieron daños en el primer piso.

Además, colapsaron 14 cerramientos y sufrieron daños 28 vehículos y 22 motos, así como 40 contenedores de basura y 20 postes.

El alcalde avanzó que la próxima semana revelarán el plan integral de recuperación de la zona y agradeció el apoyo de la ciudadanía y varios gobiernos para afrontar la situación.

Asimismo, convocó para la próxima semana a varias instituciones, vecinos de la zona y medios de comunicación para hacer “inspecciones personales para que visualicen cuál es el estado de cada una de las quebradas”.