La eliminación de las restric­ciones de movilización por números de placa debería ser uno de los factores a con­siderar por parte del Comité de Operaciones de Emergen­cia nacional, una vez que deje de regir el estado de excepción.

Nuevas formas de control se preparan, con el fin de disminuir el riesgo de conta­gio de coronavirus, a partir de mediados de septiembre.

Ya en el feriado anterior se permitió la li­bre circulación en el país, y a ello debería volverse para posibilitar que los ciuda­danos se movilicen cuando lo necesiten. Con esto, se incentivarán actividades productivas como el comercio, el turismo y otras formas de prestación de servicios.

Cuando el país está por cumplir seis me­ses en emergencia, se debería evaluar la efectividad de las medidas tomadas. Mu­chas de las acciones de control deberían quedar en manos de los COE cantonales y provinciales, también como una forma de descentralizar las decisiones en todos los órdenes y de reconocer que son ellos quienes mejor conocen el territorio y a su gente.

Es saludable que se promueva la auto­rregulación entre los ciudadanos, pero también hay que promover el trabajo de líderes comunitarios y gobiernos locales, estos últimos afectados directos de la falta de dinero en la caja fiscal.