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Miles de chilenas salieron este martes a las calles de distintas ciudades del país a celebrar con pañuelos verdes la aprobación en la Cámara de Diputados de un proyecto que busca despenalizar el aborto hasta las 14 semanas de gestación y al que aún le queda un largo recorrido legislativo.

Al grito de “¡Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo!” y “Será ley”, la mayor concentración tuvo lugar en Plaza Italia, una popular rotonda del centro de Santiago que fue el epicentro de las masivas protestas de 2019, las más graves desde el fin de la dictadura militar.

“El conservadurismo va perdiendo poder y cada vez tenemos más esperanza, este es el primer paso del primer paso del primer paso para lograr el aborto libre”, dijo a Efe Francesca Silva, de la organización Feministas del Sur.

“Tenemos la esperanza de que con el avance de hoy las mujeres podamos por fin decidir sobre nuestro cuerpo”, agregó la manifestante Carla Brito.

Por 75 votos a favor, 68 en contra y 2 abstenciones, los diputados aprobaron la iniciativa legislativa que modifica el Código Penal, para la que aún hay que redactar el articulado y discutirlo luego en el Senado.

“No tiene ningún sentido criminalizar a las mujeres que deciden abortar por razones adicionales a las tres causales. La criminalización solo obliga a tener que actuar en la ilegalidad”, indicó la diputada comunista Karol Cariola, una de las impulsoras del proyecto.

“SOLIDARIDAD LATINOAMERICANA”

Chile, que prohibió totalmente el aborto a finales de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), lo despenalizó en 2017 durante el segundo Gobierno no consecutivo de la socialista Michelle Bachelet (20014-2018) en tres causales: inviabilidad fetal, riesgo de muerte de la madre y embarazos producto de una violación.

El movimiento feminista denuncia, sin embargo, que muchas chilenas que cumplen con las tres condiciones encuentran dificultades aún para interrumpir su embarazo por las objeciones de conciencia interpuestas por clínicas y especialistas para practicarlo.

“Abortos hay, abortos hubieron y abortos van a seguir habiendo, hoy día no votábamos por terminar con los abortos, estábamos votando si las mujeres pueden abortar sin miedo a ser encarceladas. Hemos dado un paso tremendo”, afirmó la diputada Maite Orsini, del opositor Revolución Democrática (RD).

Hasta 2017, según diversos estudios, se realizaban unos 70.000 abortos anuales en Chile, todos ellos en la clandestinidad.

El pasado enero, la aprobación del aborto libre unos días antes en Argentina impulsó en Chile la discusión parlamentaria de este proyecto, presentado en 2018 por un grupo de diputadas de oposición y que busca despenalizar la interrupción del embarazo, pero no garantizarlo como un derecho libre y gratuito.

Para que un proyecto de ley en Chile pueda incurrir en gastos debe contar con el apoyo del Gobierno, que rechaza frontalmente el aborto.

“Como feministas de Chile, sentimos la solidaridad de nuestras hermanas latinoamericanas y su lucha”, agregó Silva en la marcha de Plaza Italia.

Aunque el aborto libre es una demanda de millones de chilenas y el movimiento feminista ha demostrado gran fuerza en los últimos tiempos, la discusión en el Senado promete ser larga y polarizante.

“Creemos que el derecho predominante es el que tiene el niño o la niña a nacer y eso es lo que vamos a seguir defendiendo y argumentando en todas las instancias legislativas posibles para que este proyecto -desde luego inconstitucional- no prospere y vaya al Senado”, subsecretario de la Segpres, Máximo Pavez

Para la oficialista Karin Luck (RN), “no se trata de valores ni de religión, se trata del derecho fundamental declarado por Naciones Unidas que es el derecho a la vida”. “Lo que se está cometiendo hoy día es asesinato”, añadió.

De aprobarse, Chile se uniría a Argentina, Cuba, Uruguay, Guyana y cuatro estados de México que ya lo han despenalizado. EFE