Para Christian Cedeño, esperar un par de meses más no es nada.
Cuenta que por algo más de diez años ha esperado para recibir unas prótesis que le faciliten su diario vivir, y más aún ahora, por las tareas que realiza en su local de lavado de vehículos.
Hace once años recibió una descarga eléctrica de 13.800 voltios que no lo mató, pero sí le arrancó ambos brazos.
Hace unos meses su historia se popularizó a través de redes sociales, y para entonces medios de comunicación, funcionarios y hasta entidades gubernamentales llegaron hasta su lavadora de carros a brindarle todo tipo de ayuda.

Miembros del Club Rotario de Manta le donaron unas prótesis, pero a la larga no le fueron de mucha ayuda porque eran muy flexibles y la parte del antebrazo era corta.
Christian sigue esperando por sus prótesis. Hace unos meses, personal del Ministerio de Inclusión Económica y Social (Mies) llegaron hasta su negocio y ofrecieron ayudarlo, pero no han regresado.

> Trabajo. La lavada de carros tiene sus días buenos y otros malos, aunque asegura que, pese a la falta de clientes, a diario abre su negocio, que se ubica en la intersección de las calles 9 de Octubre y 294, en la ciudadela Las Cumbres.
Varios mantenses lo han apoyado en su trabajo; “deme la oportunidad y no se va a arrepentir”, es la frase que siempre repite a quienes llegan a su establecimiento.
Él no se explica cómo, pero su historia llegó hasta Brasil, país donde nació la empresa Vonixx, fabricante y desarrolladora de productos para limpieza, conservación y estética del automóvil.
Esta marca se contactó con Christian y le regaló productos de limpieza para vehículos por un año. El primer cargamento ya llegó, y fue de shampoo, desengrasantes, abrillantadores, cera y demás.
“Son productos de buena calidad y los usamos con nuestros clientes. Mi esposa está siempre conmigo y con ella hemos logrado sacar adelante el negocio”, contó.