El Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica de Ecuador advirtió este jueves del daño ambiental que provoca el uso de la palma de cera empleada en la confección de los tradicionales ramilletes en el Domingo de Ramos, en una iniciativa con la que promueve alternativas más sostenibles.

Bajo el nombre de “Tradición y conservación van de la mano”, la campaña lleva 16 años de recorrido y busca evitar la comercialización de este recurso, a la par que ofrece alternativas de materiales para la elaboración de los ramos.

En una rueda de prensa encabezada por el director de Biodiversidad, Byron Lagla, el Ministerio detalló que la campaña, que se extiende hasta la celebración de la Semana Santa, incluye capacitaciones, charlas ambientales y ferias informativas en todo el territorio nacional.

Los funcionarios del Ministerio de Ambiente, con la cooperación de sacerdotes, tratan así de llegar a los católicos más devotos a través de mensajes de sensibilización durante las eucaristías que se emitirán desde los mismos púlpitos.

Para la elaboración de los ramos, el Ministerio ha impulsado a lo largo de los años el empleo de materiales alternativos provenientes de plantas como la totora, el laurel, el maíz, el sigse, la paja, el trigo y la cebada, entre otras.

La palma de cera se caracteriza por su lento crecimiento, ya que tarda 80 años en alcanzar su ciclo reproductivo y puede superar los 200 años de edad.

Se trata de una especie vegetal presente en bosques maduros y secundarios, y provee de alimento a través de sus frutos a aves como tucanes, pavas de monte, loros, y a mamíferos como armadillos, osos, venados, pecaríes, roedores y primates.

También es hogar del perico cachetidorado, especie que, según la Lista Roja de aves del Ecuador en 2022, se encuentra en peligro, así como del loro orejiamarillo que según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, se encuentra este año en la categoría vulnerable, mientras que en la Lista Roja de aves de Ecuador de 2019 figuraba como “críticamente amenazado, posiblemente extinto”.

Esta especie no solo se ve amenazada por la tala directa, sino que la deforestación de los bosques andinos y la fragmentación de los hábitats ha causado estragos, según investigaciones científicas.

Desde 2012 el Ministerio del Ambiente, con el objetivo de recuperar sectores afectados por la reducción paulatina de palmas de cera ha reforestado siete hectáreas en los cantones de Pallatanga y Colta, en la provincia andina de Chimborazo.

Además, cada año alrededor de 2 mil personas participan en labores de control e inspección de las zonas críticas.

Conforme al Código Orgánico Integral Penal ecuatoriano, la recolección, extracción y comercialización de palma de cera es un delito que se sanciona con pena privativa de libertad de uno a tres años.