Gran preocupación es la que vive en estos momentos la libérrima ciudad de San Gregorio de Portoviejo, por cuanto existe el temor fehaciente de la no participación del actual burgomaestre de nuestra ciudad, Javier Pincay Salvatierra, en una reelección en la que seguramente no tendría contendor, por el amplio respaldo popular generado gracias a la buena gestión realizada a favor de cada uno de los sectores de nuestra amada urbe, desde que asumió el sillón de Menéndez, sean estos sectores rurales o urbanos.
Por ende, coexisten un vaivén de opiniones, muchas de las cuales están enmarcadas en el lienzo constitucional que sostiene a la República del Ecuador y que respaldan la participación hacia la reelección de Javier Pincay, por cuanto la sanción de suspensión de los derechos de participación, interpuesta por el TCE en contra de Pincay, quedó ejecutoriada en julio de 2023; otras, bajo mi óptica, están enmarcadas en presumibles desconocimientos de la ley.
Esto me permite citar a Roldós, cuando exclamó: "Los principios valen por sí, no por su condicionamiento a determinadas doctrinas políticas". Por cuanto, al parecer, por no ser cercano al movimiento del Gobierno Nacional, desean desconocer la voz del pueblo, que es la voz de Dios, ya que no solo existe el caso de nuestro alcalde; también tienen inconvenientes burgomaestres como el de Cuenca y Esmeraldas.
Quienes me conocen pueden dar fe de que, en la anterior elección popular para alcalde de nuestra ciudad, apoyé a una candidatura diferente a la de Pincay; candidatura que incluso contó con todo el apoyo del aparataje institucional del Municipio de ese entonces y que no caló en el corazón ni en las aspiraciones democráticamente esperanzadoras por mejores días de los ciudadanos de esta, nuestra tierra. Esto me permite entonces, con la inteligencia emocional y la madurez mental que da la experiencia de los años, poder expresar a los cuatro vientos: Portoviejo no se equivocó al elegir a su actual primer personero municipal. Ha cumplido con cada uno de sus planteamientos. No se puede negar que la obra municipal ha llegado a un sinnúmero de sectores que en el pretérito no habían sido atendidos y que nuestra ciudad ha seguido creciendo en esta administración.
Como verdaderos demócratas, aspiramos y esperamos que el alcalde Pincay participe en la próxima contienda electoral; que sea su pueblo el que, en las urnas, no de un domingo cualquiera, sino lleno de civismo, le dé su nueva victoria, o sea el mismo pueblo el que elija su destino, no en cuatro paredes donde funcionarios que no conocen nuestra realidad elijan por nosotros. ¿Quieren ganar elecciones? Pues bien, gánenlas en las urnas, no con leguleyadas de última hora.