El inicio de la temporada de ballenas jorobadas es una oportunidad económica que Manabí debe aprovechar con decisión. 

El turismo de naturaleza fortalece el empleo, dinamiza a pequeños emprendedores y demuestra que el desarrollo sostenible surge del esfuerzo ciudadano, siempre que existan condiciones adecuadas de seguridad e infraestructura.

Cada año, miles de visitantes llegan atraídos por el espectáculo natural que ofrecen estos cetáceos frente a las costas manabitas. Hoteles, restaurantes, transportistas, operadores turísticos y comerciantes, sobre todo de la zona sur de la provincia, encuentran en esta temporada una fuente legítima de ingresos que beneficia a numerosas familias. 

Sin embargo, esa reactivación pierde fuerza cuando persisten carreteras inseguras, playas con servicios insuficientes o una débil presencia de la fuerza pública para proteger a turistas y residentes. Además, hay que descentralizar la promoción.

Del otro lado, la riqueza natural exige responsabilidad. El avistamiento debe respetar protocolos ambientales que protejan a las ballenas y su hábitat. Conservar este patrimonio garantiza que continúe siendo un motor económico durante muchos años. 

Esta temporada es un potencial turístico y económico para miles de personas en la franja costera. Hay que aprovecharla, impulsarla y conservarla.