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La final del campeonato en Ecuador enfrentará dos estilos de juego diferentes importados desde España y Portugal con los técnicos Ismael Rescalvo (Emelec) y Renato Paiva (Independiente del Valle, IDV), que pugnarán desde el domingo por el mismo objetivo: el título de 2021.

A la final han llegado ambos después de ganar cada uno una de las fases del campeonato, el Emelec la primera y el IDV la segunda, con la peculiaridad de que para el Independiente será la primera vez que puje por el título.

Su máximo logro en el campeonato nacional, su asignatura pendiente después de una década de rápido ascenso en la que llegó a una final de la Libertadores en 2016 y ganó la Sudamericana en 2019, fue en 2013, cuando quedó en segunda posición por la suma de puntos, pues las dos etapas las había ganado el Emelec.

El equipo de Guayaquil acumula catorce títulos el la principal competición nacional, cinco de ellos logrados de forma directa.

También será un duelo entre las dos principales ciudades del país. Los equipos de Guayaquil han ganado hasta ahora 31 campeonatos (16 el Barcelona, 14 el Emelec y uno el Everest) por los 29 de Quito (13 El Nacional, 11 la Liga y 5 el Deportivo Quito).

DOS ESTILOS

En el flamante terreno de juego del estadio Banco de Guayaquil de Sangolquí, estrenado hace unos meses, se espera que el Emelec se atrinchere en su zona de juego para salir con veloces contraataques a romper la defensa de su rival quiteño, que suele privilegiar el control del juego y el dominio territorial.

Más aún cuando la vuelta del 12 de diciembre se disputará en el estadio Capwell del Emelec, donde al IDV le será mucho más difícil romper el dominio de su rival.

A lo largo de esta temporada ambos equipos han dado muestras de buen trato de balón, posesión, traslado entre líneas y prontitud para procurar llegar al arco contrario.

También la libertad de los jugadores para intentar dar la sorpresa con sus movimientos, con o sin balón, son el pan nuestro de cada partido en ambos equipos, siendo los pequeños, pero grandes, detalles ensayados entrenamiento tras entrenamiento los que han marcado la diferencia de uno y de otro con el resto de sus rivales.

En su hegemonía, ambos equipos se han visto privilegiados por el liderazgo del argentino Cristian Pellerano (IDV) y el uruguayo Sebastián Rodríguez (Emelec).

EL TRIO ARGENTINO DEL IDV

Pellerano suele ubicarse delante de sus defensas centrales, o detrás de ellos, para pedir el balón al portero y darle claridad a la salida de su equipo y en ataque ha privilegiado los remates desde fuera del área, lo que le ha servido al cuadro del Valle para inclinar resultados a su favor.

El centrocampista argentino suele transformase en el iniciador del juego ofensivo, con cambios de frente que han desarmado a la mayoría de los sistemas defensivos contrarios, secundado por sus compatriotas el mediocampista Nicolás Previtali, que con facilidad pasa del sistema defensivo al ofensivo, y el goleador del equipo Jonathan Bauman.

Y es que Paiva, en su primera temporada con el IDV, no solo ha consolidado las ideas de juego en su equipo, sino que ha desarrollado un sinnúmero de variantes y recursos ofensivos con los que imponerse a sus rivales con un volumen superior de juego.

LAS LIMITACIONES DEL EMELEC

En las filas del Emelec, Sebastián Rodríguez también tiene una gran incidencia en el funcionamiento del juego, por su claridad, dominio de balón y el desahogo que genera en el medio campo.

Rodríguez tiene comunicación directa, fluida y eficaz con el defensa derecho Romario Caicedo, determinante para defender y contundente a la hora de lanzarse al ataque.

Otra de las fortalezas del Emelec la orquestan por el costado izquierdo el defensa Jackson Rodríguez en comunión de ideas ofensivas con el atacante Joao Rojas, punzante, desequilibrante y uno de los valores más efectivos en las últimas fechas.

Otro “azul” que ha marcado la diferencia es el portero Pedro Ortiz, con sus decisivas atajadas, transformándolo en uno de los mejores del actual torneo.

Pero las dificultades de Rescalvo comienzan con las lesiones y el desgaste físico, dado que las diferencias entre titulares y suplentes son notables y ello hace que el Emelec luzca en ocasiones como un equipo de limitadas alternativas en su propuesta de juego. EFE