Plácido Domingo regresó este lunes a su infancia y a sus raíces artísticas con un inédito recital de zarzuela en la Ópera de Viena, un escenario donde lleva actuando más de medio siglo y cuyo público le confirmó hoy su fidelidad absoluta con una ovación de más de diez minutos.

Domingo protagonizó “Una noche española”, una gala dedicada a la zarzuela, un género con el que el artista inició su carrera en compañía de sus padres, Pepita Embil, la “Reina de la zarzuela”, y Plácido Domingo Ferrer, destacados artistas de ese género español.

El veterano cantante y director de orquesta, que el pasado enero celebró su 80 cumpleaños justo en este escenario, dio comienzo a la velada con “Quiero desterrar”, de la zarzuela “La del Soto del Parral”, que generó salvas de bravos y aplausos que se repitieron en cada aparición del artista en el escenario.

Tras la función, Domingo agradeció el calor del público en declaraciones a la televisión austríaca ORF: “Esta ciudad es algo muy especial y es el mejor público del mundo”.

El tenor mexicano Arturo Chacón y la soprano española Saioa Hernández, bajo la batuta del director español Jordi Bernàcer, también recibieron una cálida ovación por sus arias y duetos.

El público también mostró su entusiasmo con ramos y flores que lanzaron a los cantantes tras la función, así como con un aplauso de más de 10 minutos que hizo que los tres artistas saliesen de nuevo al escenario para agradecer la ovación de los asistentes.

Domingo ha encarnado a docenas de personajes en las más de 250 funciones, unas 40 como director de orquesta, que acumula desde su debut en la Ópera de Viena en 1967 con Don Carlo.

Pero nunca, como recordó la Ópera de Viena, había protagonizado una gala de zarzuela, la música con la que se crió y se formó como artista junto a sus padres.

SE CIERRA EL CÍRCULO

“El círculo parece cerrarse de una manera muy armoniosa cuando, reflexionando sobre sus raíces, Domingo da su propio espectáculo de zarzuela en este escenario que tanto ama”, recoge el programa de la Staatsoper.

La popularidad del cantante no ha aminorado entre los espectadores de la ciudad, donde lo han seguido incluyendo en la programación tras las acusaciones de acoso sexual surgidas contra él en 2019.

Mientras muchos otros escenarios, especialmente en EEUU pero también en España, suspendieron actuaciones de Domingo, la Ópera de Viena siempre ha mantenido que no había motivo para cancelar funciones ni romper contratos.

El pasado día 12 de noviembre, el tenor protagonizó el “Nabucco” de Verdi, pero tuvo que interrumpir la función en el segundo acto por problemas de salud, lo que llevó al barítono Amartuvshin Enkhbat a tomar el relevo.

De hecho, Domingo aseguró tras la velada de esta noche que ha estado convaleciente de un fuerte resfriado y que llegó a pensar que no podría actuar.

La gala de esta noche había sido anunciada el pasado junio por la Ópera de Viena como un recital de despedida de Domingo de este teatro.

Sin embargo, sin que ni el escenario ni Domingo hayan explicado el cambio de planes, el artista ha manifestado que sigue a disposición de la Ópera de Viena y cualquier mención a una despedida ha desaparecido del programa.

“Estoy deseando que llegue la próxima vez”, aseguró hoy en su charla con la ORF al hablar de su amor y relación con este escenario.