Funcionarios de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de la Salud (Acess) llegaron hasta la casa en la que funcionaba la Fundación Funcris para ejecutar la clausura definitiva de las instalaciones. En ese sitio, ubicado en el kilómetro 4,5 de la vía Santo Domingo-Quevedo, funcionaba una casa de acogida para los habitantes de la calle.

Para las autoridades esta era una clínica en la que se trataban adictos en condiciones de hacinamiento, lo que motivó la clausura.
Paúl Puel, quien dirige la iniciativa, señaló que ese día debieron desocupar el sitio que alquilaron durante casi dos años.

Allí las personas, todos varones, que deambulaban en las calles recibían un techo, comida y participaban de charlas espirituales en las que predomina la palabra de Dios.
“Nos mudamos el día lunes a las 18h00. Después que sacamos las cosas pusieron los sellos de clausura”, dijo Puel.
Actualmente Funcris trabaja en la cooperativa Liberación Popular en las calles San Antonio y La Niña (detrás de la escuela UNE).

Allí se han habituado al vecindario y desde el martes empezaron con la limpieza de la calle en la que está la nueva casa de acogida.
El cambio ha mejorado los ánimos de Paúl y de las 44 personas que viven en Funcris.
Wilson M. es uno de ellos. Tiene 49 años y desde hace ocho meses habita en la casa de acogida.
“Hemos tenido un cambio ya no somos drogadictos, alcohólicos, aquí hemos tenido una nueva oportunidad en la vida”, enfatizó.

Para él estos primeros días en esta nueva casa han sido positivos. En la fundación se siente el agradecimiento de seguir teniendo un techo que los cobije.