"Naturalezarnos": imitar a las aves que, cuando van a posarse en cualquier lugar, abren sus alas para detener su velocidad y no chocarse. O como las hormigas, que no se detienen en su ardua labor de transportar elementos para construir sus casas, caminos o viviendas. Ese accionar, aprendiendo de la naturaleza en su respectiva dimensión, motivo y circunstancia, lo debe copiar el hombre para vivir en ordenada comunidad, en real y verdadera sinergia.

La coordinación para una correcta colaboración, que logre la acción efectiva y eficiente de las actividades contra las arremetidas criminales, es el deber común a implantar en las naciones. En especial en nuestra geografía propia y cercana entre países limítrofes hermanos como Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela.

Que son varios los obstáculos presentes por intereses propios y particulares defectos, es muy cierto; como lo es también - y mucho más - la urgencia de combatir, de ser posible hasta eliminar, las amenazas a la democracia y a las libertades de las poblaciones y sociedades, que ensombrecen más el panorama en la región. 

La corrupción, la narcoguerrilla, la narcodelincuencia, el crimen organizado, la invasión programada, sostenida y profunda de los cárteles mafiosos extranjeros que han penetrado incluso los estamentos de gobiernos exigen, razonada y urgentemente, la férrea y unida participación nacional en protección a los básicos elementos de un Estado como son la libertad, la independencia y la soberanía. 

Es indiscutible que ninguna nación podrá, por sí sola, lograr la disminución de tremendo yugo que castiga a las administraciones gubernamentales y a las poblaciones sometidas por el crimen. La actualidad muestra, de manera patética, que el ideal de Simón Bolívar de marchar como una sola nación cobra vida en esta ocasión, por lo menos en una de las facetas como es la defensa a la integridad. Entonces veremos que la teoría de la soberanía no es válida desde la sola visión del patriotismo confundido con patrioterismo. Ecuador está invadido desde hace rato por legiones criminales internacionales, que hacen de nuestro territorio la base distribuidora del narcotráfico para todo el orbe. Por lo tanto, considerando que las fuerzas del mal trabajan coordinadamente y sin respetar fronteras, la alternativa de recibir apoyo de otras naciones no es descartable. Diría que hasta obligatoria. Seguro: pronto se requerirá de ayuda internacional para batir con eficiencia y celeridad al crimen despiadadamente organizado.