Las mejoras anunciadas para el estadio Reales Tamarindos de Portoviejo son positivas, pero resultan insuficientes frente a las necesidades del escenario. Es preciso un proyecto integral que priorice la seguridad, la modernización y la sostenibilidad del principal estadio de Manabí.
La Federación Deportiva de Manabí intervendrá los camerinos, baños, accesos y la fachada. Son trabajos necesarios, aunque limitados. El escenario recibe entre 3.000 y 18.000 aficionados, según la importancia de los encuentros, por lo que requiere condiciones acordes con esa capacidad. Además, tras el terremoto de 2016 se necesita una evaluación estructural integral que determine el estado de la infraestructura y las acciones para garantizar la seguridad.
También es indispensable incorporar sistemas modernos: generación eléctrica automática para evitar apagones durante emergencias, señalética de evacuación, iluminación adecuada, pantallas electrónicas, un sistema de sonorización eficiente, zonas accesibles para personas con discapacidad y butacas numeradas. Estas herramientas mejoran la experiencia del público, cumplen estándares actuales y fortalecen la respuesta ante contingencias.
El Estado debe asumir esa responsabilidad o impulsar una alianza público-privada que haga posible la transformación, a lo mejor integrando un plan de negocio y viabilidad financiera con retorno, como se ha hecho en otros lugares y se intentará hacer en el estadio Olímpico Atahualpa con el impulso del presidente.