¿Eres de los nietos que visitan a sus abuelos? ¿Cuánto tiempo al mes le dedicas a actividades específicas? ¿Los apoyas económicamente?

Estas preguntas pueden tener respuestas que dependen de las circunstancias de cada familia, o de la decisión de cada nieto. Hoy, que se recuerda el Día del Abuelo, es una fecha que nos hace reflexionar sobre el amor, la paciencia y la sabiduría que las personas mayores han entregado a sus familias. 

La gran mayoría de los abuelos enseñan valores con el ejemplo y, en muchos hogares, continúan apoyando a hijos y nietos incluso cuando ya deberían estar disfrutando de un merecido descanso. Muchos abuelos son choferes, niñeros y padres.

Muchos abuelos viven solos, sufren enfermedades sin la atención necesaria o pasan sus días esperando una llamada o una visita que nunca llega. Algunos son abandonados por sus propias familias, mientras que otros experimentan una forma más silenciosa de abandono: la indiferencia. 

Ver un abuelo o una abuelita trabajando en las calles bajo un intenso sol, seguramente sin una atención médica oportuna, buena alimentación y falta de cariño, es uno de los momentos más difíciles para mí. Resulta contradictorio que una sociedad que valora la experiencia y el sacrificio de sus mayores permita que tantos de ellos terminen viviendo con sentimientos de inutilidad o exclusión. 

Mejorar esta situación requiere un compromiso compartido entre la  familia y la sociedad. Hay que dedicar tiempo, escuchar, acompañar y hacer sentir a los adultos mayores que siguen siendo importantes. Una visita, una conversación o una actividad compartida pueden significar mucho más de lo que imaginamos.

Por su parte, las instituciones públicas y privadas también deben fortalecer programas de atención integral, acceso a la salud, espacios recreativos y redes de apoyo comunitario que permitan a los adultos mayores mantenerse activos y vinculados; así como respetar la ley que los protege.

Los niños y jóvenes deben comprender que envejecer es una etapa natural de la vida y que cuando aprendemos a respetar y cuidar a nuestros abuelos, también estamos construyendo el mundo en el que nosotros mismos desearemos vivir algún día.