El desarrollo turístico es clave porque diversifica la economía más allá del petróleo y la agricultura. Genera empleo directo en hoteles, servicios de guianza y restaurantes, e indirecto en el transporte, las artesanías y la agricultura. También atrae divisas que permanecen en la región y reactivan los pequeños comercios locales.

Además, obliga a mejorar la infraestructura, como las vías, el agua potable, la salud y la seguridad, servicios que también benefician a los residentes. Un destino con un turismo planificado deja de depender únicamente de los ciclos de crisis y crea ingresos estables.

Estas consideraciones hablan, de por sí, de las grandes ventajas que representa la implementación de un correcto proceso de desarrollo turístico sectorial, regional o nacional. Se trata de la famosa «industria sin chimenea».

En una oportunidad anterior, opinamos sobre lo importante y beneficioso que sería para Portoviejo, Manabí y el país realizar un profundo estudio de las verdaderas potencialidades de los recursos naturales que adornan nuestra geografía provincial y cantonal. Citamos como ejemplos, entre otros, la riqueza histórica que encierra el cerro de Montecristi; el Cerro de Hojas-Jaboncillo, en Portoviejo; y el sitio preciso de Pedernales por donde pasa la línea ecuatorial o equinoccial. Como estos, existen muchos otros lugares.

Por eso, con satisfacción, nos hemos enterado de que tres instituciones públicas —la Municipalidad de Portoviejo, la Universidad Técnica de Manabí y el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural—, con base en un convenio suscrito en 2025, potenciarán en dos meses la importancia del centro arqueológico de Cerro de Hojas-Jaboncillo.

Se espera que esta iniciativa represente un avance para trabajos posteriores encaminados a descubrir la historia milenaria que encierra el cerro. De acuerdo con informaciones internacionales especializadas, la riqueza arqueológica y cultural que aún falta por rescatar en este lugar superaría a la que convirtió en un atractivo mundial las ruinas de Machu Picchu, en Perú. Eso ya dice bastante.

También es muy importante la intervención de entidades culturales, educativas y técnicas como refuerzo para establecer proyectos específicos y especiales relacionados con el objetivo que se busca alcanzar.

Por tanto, saludamos también la intervención de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí en el mejoramiento del centro turístico dedicado a Eloy Alfaro, en Montecristi, así como su participación en la recuperación del abandonado aeropuerto de San Vicente, un punto importantísimo para la comunicación aérea con la zona norte de Manabí.

El turismo bien manejado pone de relieve lo que ya tenemos y lo que somos. Pero hay que trabajar e insistir en ello.

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