La única playa que tiene la capital, Portoviejo, es la bella Crucita, pero necesita de todos los que la visitamos y de sus autoridades.

Crucita debe tener servicios de buen nivel, por ejemplo, agua de calidad y permanente, luz eléctrica las 24 horas del día, recolección eficiente de los desechos sólidos, buena atención al público, precios justos, un malecón de primer nivel; no así acumular piedras de escolleras, que no evitarán que los oleajes destruyan y desprotejan el malecón, causando destrozos en las calles, negocios, viviendas.

Es urgente hacer un estudio definitivo para la contratación del malecón, y no hacer parches o paliativos, que es pan para hoy, hambre para mañana.

Conozco que existe un estudio elaborado por un yugoslavo que visitaba este hermoso balneario, quien se solidarizó con la parroquia y lo entregó a dos instituciones sin ningún costo económico, pero hasta la fecha no se ha priorizado esta importante obra que nos permitirá decir: Crucita, la Bella.

También se debe exigir que el muelle sea terminado y puesto al servicio de los pescadores, que hoy sufren el embate de la furia de las olas del mar. Crucita también necesita un centro comercial de primer nivel.

El GAD Parroquial, en unión al GAD Portoviejo, debe coordinar las obras más importantes de este hermoso balneario que, a 20 minutos de Portoviejo, ofrece una sana diversión entre arena, sol y mar para quienes la visitamos.

Gracias al triunvirato militar de esa época, en 1978 se logró que se anexara a la capital manabita, porque Portoviejo no gozaba de salida al mar. Por tal motivo, sugiero que se haga un reconocimiento público a estos admirables hombres que decretaron que Crucita pasara a formar parte de Portoviejo. Las autoridades deben, por justicia y por gratitud, hacer un monumento en honor a estos preclaros caballeros, y ubicar una placa con los nombres de aquellos militares que estaban al frente del Gobierno ecuatoriano.

El Departamento de Cultura del GAD de Portoviejo y de Crucita deben programar dicha obra e invitar a sus familiares, como también invitar a los manabitas y ecuatorianos, porque Crucita necesita de sus autoridades y de su pueblo.

El decreto fue firmado por el vicealmirante Alfredo Poveda Burbano, general Guillermo Durán Arcentales y el brigadier general Luis Leoro Franco. A ellos les damos gracias, mil gracias.

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