El Gobierno ha anunciado una importante inversión en la reconstrucción de algunas vías de Manabí. 

Bien por ello, aunque no es suficiente. La provincia necesita que, a más de reconstruir su vialidad, esta sea entregada en concesión a la empresa privada, para que pueda mantenerse en el tiempo.

De poco sirve reconstruir las vías si en un par de años van a estar nuevamente destruidas por la falta de un modelo económico para mantenerlas. La provincia de Guayas es un excelente ejemplo a seguir, pues tras casi 30 años de concesión vial, se puede asegurar que cuenta con una excelente infraestructura que le permite desarrollar sus actividades económicas y sociales.

Hace más de diez años Manabí intentó desarrollar su sistema de concesión vial en un conjunto de carreteras. Lamentablemente, el populismo del entonces presidente Rafael Correa tiró abajo el modelo, dejando únicamente la concesión del tramo Portoviejo-Montecristi, que finalmente también se revirtió al Estado en el 2025 por la falta de una adecuada administración por parte del Gobierno Provincial.

Lo ideal sería que la provincia asuma la competencia vial y que luego la entregue en concesión, tal como lo hizo Guayas. 

Los representantes políticos y las fuerzas vivas de la provincia deben seguir este camino. Sería indigno que la concesión vial de Manabí se administre desde Quito.