Manabí necesita una estrategia turística permanente y no una agenda limitada a los feriados o a los meses de mayor afluencia en las playas. 

La provincia dispone de condiciones para recibir visitantes durante todo el año y debe aprovecharlas con una promoción sostenida. Reducir el turismo a temporadas cortas significa desaprovechar oportunidades de empleo, inversión y crecimiento.

El principal atractivo son las playas, pero se promocionan ciertas temporadas sin considerar que hay sol y buenas condiciones todo el año.

La gastronomía manabita tiene reconocimiento nacional e internacional. A ello se suman sitios arqueológicos, paisajes rurales y aviturismo, actividades capaces de atraer públicos diversos en cualquier época. La provincia también cuenta con festividades populares, rodeos montubios y expresiones culturales que pueden convertirse en motores de visitas constantes.

Una promoción segmentada permitiría llegar a viajeros interesados en cultura, naturaleza y experiencias auténticas.

La promoción debe ir acompañada de condiciones adecuadas. Vías en buen estado, seguridad, señalización y centros de información son requisitos básicos para consolidar la actividad. Manabí tiene los recursos y los atractivos; lo que falta es una estrategia que los conecte.