El repunte de casos de dengue obliga a actuar con rapidez y coordinación. Esperar a que la situación se agrave sería un error con consecuencias graves para la salud pública de Manabí.

La prevención debe convertirse en la principal estrategia de las autoridades y también de la ciudadanía, pues el control de esta enfermedad depende de un esfuerzo compartido.

Las condiciones climáticas y la presencia de criaderos del mosquito transmisor favorecen la propagación del dengue cada año. Por eso es necesario que se ejecuten campañas de fumigación, saneamiento ambiental y educación sanitaria. Los municipios tienen la responsabilidad de eliminar focos de reproducción en espacios públicos, mientras que los ciudadanos, en sus hogares, deben mantener patios, recipientes y terrenos libres de agua estancada.

También es indispensable que el Ministerio de Salud Pública garantice el abastecimiento oportuno de medicamentos, pruebas e insumos en hospitales y centros de salud.

Hay que actuar con previsión. Si se ha pronosticado una estación lluviosa intensa, se debe coordinar la dotación de recursos suficientes y a tiempo. Las autoridades deben entender que la prevención es menos costosa que los tratamientos, más aún cuando los riesgos son altos.