La terminación y habilitación de las facilidades pesqueras es necesaria para la reactivación económica de sectores que poca atención han recibido de los gobiernos, pero también para aprovechar la inversión que se ha realizado.
Las facilidades pesqueras son más que muelles; son, también, espacios para la conservación, faenamiento y comercialización de los productos de la pesca. Estimulan la producción, pero también sirven para dar valor agregado.
A raíz del terremoto del 2016, el gobierno de entonces contrató la construcción de las facilidades pesqueras de Crucita, Puerto López y Cojimíes, por más de 50 millones de dólares que fueron tomados de los recursos que generó la Ley de Solidaridad.
"Seis años después, lo que existen son estructuras abandonadas, sin uso, inconclusas”.
Es decir, se trata de dinero captado por el Estado, pagado por todos los ecuatorianos, para la reconstrucción y reactivación económica de las zonas afectadas por el trágico sismo.
Seis años después, lo que existen son estructuras abandonadas, sin uso, inconclusas. El dinero que se pagó por ellas, es, hasta ahora, un mal gasto por el que nadie responde. Y eso puede cambiar si el Gobierno se decide a terminar esas obras y ponerlas a funcionar, como debe ser.
A ver si de esta forma se atiende un frente de la tan prometida reactivación económica que, a la postre, no llegó a todos.
Editorial de El Diario publicado este lunes 7 de noviembre del 2022 en nuestra edición impresa .