El 2025 se fue dejando atrás un país lleno de confusión y descontento, pero también de lecciones que, si somos capaces de atender, podrían iluminarnos el camino hacia el futuro.
Este año, como tantos otros, fue testigo de una sociedad dividida entre aquellos que luchan por un cambio genuino y aquellos que, por fanatismo, manipulación, miedo o apatía, prefieren destruir en lugar de construir.
Mucha gente ha reclamado con fuerza, ha levantado su voz pidiendo justicia, paz y bienestar, pero otros han caído en la trampa del negativismo, la desilusión, la indiferencia y la crítica sin propuesta. Vimos a muchos levantarse para exigir, pero también a otros tantos que, sin pensar en el bien común, se opusieron al desarrollo sin razón. Personas que, en lugar de tender puentes, levantaron muros; aquellos que critican todo, pero no ofrecen soluciones; los que echan por tierra el esfuerzo ajeno con palabras vacías y actitudes destructivas. Este es uno de los mayores problemas de nuestra sociedad: nos quejamos del sistema, pero muchos son cómplices de mantenerlo en pie, intacto.
En lugar de apoyar iniciativas que podrían generar un cambio real, se opta por socavarlas desde adentro, desde la desconfianza, desde la negativa constante. En 2025 hemos sido testigos de cómo algunos han utilizado su voz no para construir, sino para dividir, para generar caos, para frenar el avance. Las redes sociales se han convertido en plataformas de odio; las palabras se han utilizado como armas, no como herramientas de diálogo.
Es urgente que, al mirar el 2026, entendamos que las críticas sin propósito no tienen valor. El cambio, la verdadera transformación, solo puede ocurrir si cada uno de nosotros elige construir en lugar de destruir. No se trata de callar la crítica, sino de aprender a canalizarla en señales positivas. Las críticas y diatribas son válidas, pero deben ir acompañadas de acción, de propuestas, de una visión de país donde todos sumemos, no donde algunos menoscaben lo que otros han intentado levantar. Es hora de preguntarnos: ¿qué puedo aportar yo hoy para que mi país, mi gente y mi comunidad sean mejores mañana?
Tenemos la oportunidad de saludar a un año nuevo donde la unidad, el respeto y el compromiso sean los pilares sobre los que levantemos un país renovado: un Ecuador donde todos construyamos juntos, con la fuerza de la esperanza y la fe en un futuro mejor. Feliz 2026.