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De los 119 presos muertos en la masacre de la semana pasada en una cárcel de Guayaquil, Ecuador, quedan aún por identificar una docena, en su mayoría cuerpos desmembrados, mientras que 107 fueron identificados y 95 entregados a sus familias, informó este martes la Fiscalía provincial de Guayas.

Los restos aún no identificados reposan en la sede Criminalística de la Policía Judicial en la ciudad de Guayaquil, considerada el puerto principal de Ecuador, de los que 10 fueron mutilados e incinerados, y dos serían de ciudadanos extranjeros.

El órgano fiscal reportó que tres cuerpos permanecen sin cabeza, “pero están identificados por sus huellas dactilares”, mientras que “hay una cabeza que no tiene extremidades”.

Más de un millar de policías y militares intervinieron la cárcel para retomar el control después del motín ocurrido entre el martes y el miércoles de la semana pasada y que dejó 119 fallecidos y unos 80 heridos.

En el operativo las fuerzas de seguridad decomisaron 13 armas de fuego (seis fusiles y siete pistolas), además de 1.136 municiones, 250 armas blancas, cinco granadas, 60 celulares y seis kilos de droga, según las autoridades policiales.

El enfrentamiento dentro de la Penitenciaría del Litoral se convirtió en la peor masacre ocurrida dentro de una prisión en Ecuador, donde según el director del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad y Adolescentes Infractores (SNAI), Bolívar Garzón, había una tasa de hacinamiento del 62 %.

Este último episodio de la crisis carcelaria que se viene desarrollando en el país desde hace unos cuatro años y responde a la lucha entre bandas rivales por el control del tráfico de drogas, llevó al Gobierno de Guillermo Lasso a declarar el estado de excepción en todo el sistema penitenciario del país.

Sin embargo, durante el fin de semana se registraron enfrentamientos en otra cárcel y la fuga de tres reclusos de una prisión de la capital ecuatoriana.