Actualizado hace: 5 minutos
AUSTRIA
Esclarecido macabro incesto
AUTOR CONFESO Josef Fritzl, ingeniero jubilado, está acusado de secuestrar a su hija en el sótano de su casa durante 24 años y haber tenido siete hijos con ella

Un día después de conocerse el escalofriante caso de incesto y encierro durante 24 años en Amstetten, las autoridades dieron ayer el caso por esclarecido, con la confesión del acusado, Josef Fritzl, un ingeniero de 73 años.

Martes 29 Abril 2008 | 19:12

Las autoridades informaron de que el ingeniero confesó haber encerrado en un calabozo subterráneo a su hija Elisabeth, que tiene 42 años, de haberla golpeado y violado sistemáticamente y de ser el padre de siete hijos. El responsable de la seguridad de Baja Austria, Franz Prucher, aseguró que con la confesión "este caso está resuelto" y agregó que se trata de uno de los más graves en la historia criminal de la república. Según la confesión del acusado, uno de los bebés, que murió en 1996 poco después de nacer, fue quemado por Fritzl en la caldera de calefacción de la casa, dijo Franz Polzer, jefe de la policía del estado federado de Baja Austria. Tres de los hijos nacidos del incesto (de entre 10 y 15 años) fueron trasladados por Fritzl a la casa familiar e integrados como si fueran nietos y luego hijos adoptivos, mientras que los otros tres (de 5, 18 y 19 años) permanecieron toda su vida bajo tierra, hasta ser liberados hace pocos días. La versión que Fritzl sostuvo ante su esposa y el resto de la familia fue que Elisabeth desapareció para adherirse a una secta en un lugar desconocido, donde habría tenido varios hijos, algunos de los cuales los dejó delante de la puerta de la casa de sus padres. Josef Fritzl y su esposa Rosemarie, de 69 años, también tuvieron siete hijos en su matrimonio, incluyendo Elisabeth, quien fue objeto de los abusos sexuales de su padre desde que tenía 11 años. 24 años despues el caso salió a la luz La macabra historia salió a la luz cuando la mayor de los hijos encerrados, Kerstin, de 19 años, tuvo que ser hospitalizada por sufrir una degeneración típica de un incesto. Tras ser internada, Fritzl liberó a los otros dos hijos que todavía permanecían encerrados y le explicó a su mujer que Elisabeth (foto), la hija desaparecida, había vuelto finalmente y que esos hijos eran producto de sus relaciones mantenidas en una secta. Kerstin se encuentra en un estado "muy grave" en un coma inducido. El caso se produce menos de dos años después de la liberación de Natascha Kampusch, una joven austríaca que estuvo encerrada por su captor durante ocho años en un sótano cerca de Viena.
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