Actualizado hace: 3 horas 42 minutos
Estados Unidos
La violencia roba infancia a los menores migrantes que buscan un futuro mejor

La violencia que vive la región pone fin a la infancia de miles de niños que se ven obligados a cambiar sus juegos por una misión tan arriesgada como la de emigrar al norte en busca del futuro que su país no les puede dar.

Sábado 21 Junio 2014 | 11:35

Según datos de organizaciones de derechos humanos y de autoridades migratorias, cada vez son más los niños que viajan solos. Prefieren enfrentar los riesgos de la ruta a seguir viviendo en sitios en los que cada día puede ser el último.

"Allí donde vivíamos nosotros uno no puede salir a la calle. Te obligaban (las maras) y te decían que si no te metías, te iban a joder".
Jeycer tiene 16 años y un objetivo claro: llegar a Estados Unidos y encontrarse con su madre que vive allí desde hace doce, cuando dejó a sus hijos en Honduras buscando un futuro mejor.
Él tenía 4 años, su hermano Jonathan, que lo acompaña en el viaje, tenía 3. Casi no la recuerdan. "Ni me recuerdo de cuando me dejó. Por internet la miro y me conecto a Facebook, pero no la puedo tocar", cuenta a Efe por teléfono.
Ella vive en Las Vegas y es indocumentada, pero a estos adolescentes no les importa lo que harán al llegar, solo quieren dejar lejos San Pedro Sula, donde cada día recibían presiones de las maras.
Jeycer y Jonathan hablan desde un teléfono de "La 72", un refugio para migrantes ubicado en el municipio de Tenosique, en el sureño estado mexicano de Tabasco, al que cada día llegan más niños solos.
Fray Tomás González, el director, lleva la cuenta de quienes paran allí para tomar un respiro: del total de migrantes en 2013, el 10% eran menores no acompañados, este año la cifra ya está en el 17 %.
"Están entrando muchas mujeres y menores acompañados y no acompañados, entre 9 y 17 años", explica a Efe y añade que la mayoría vienen de Honduras, El Salvador y Guatemala.
Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
  • ¿Qué te pareció la noticia?
  • Buena
  • Regular
  • Mala