Actualizado hace: 52 minutos
Jorge Maldonado F.
¿Ingenuidad o negocio?

Un político, amigo viejo, cuando llegó a una función pública y yo estaba activo en la cobertura noticiosa para los medios de comunicación, me decía: critícame, con razón o sin razón, habla de mí, en bien o en mal, pero habla; no me olvides. Era claro que lo que pretendía es permanecer en la mente de la gente, utilizando sin costo los medios de comunicación.

Miércoles 29 Abril 2009 | 22:52

Esa enseñanza utiliza el Presidente Correa con el mayor de los éxitos. Maltrata a los medios, lastima el orgullo de los intocables y poderosos de los medios de comunicación, se enemista con la clase periodística y la asusta, para que su nombre y su acción permanezcan en los medios de comunicación social y, a través de ellos, en la mente de la gente. Los resultados son de lo más generosos. No hay personaje del país que ocupe más espacio en todos los medios de comunicación social. Todos los reporteros se mantienen atentos a sus acciones porque saben que de ellas surgirá una nueva polémica para sustituir a la anterior que perdió vigencia. Todos los comentaristas, editorialistas de los medios, se refieren al Presidente Correa; el tono no importa; lo que interesa es que se refieran a él. Resultado: la enorme popularidad de que goza el mandatario, que sin la respuesta de los medios y periodistas, reduciría su aceptación pública. Desde luego que esa forma de proceder no es la más ortodoxa para un mandatario que, supuestamente, debe contribuir a la concordia nacional y no polarizar la atención pública a los niveles que él lo hace. Pero, el procedimiento cumple plenamente los objetivos que persigue. Cuando en el pasado me hice cargo de una difícil plaza dentro del mercado del medio al que servía, un sabio amigo que conocía mis propósitos de situar a mi medio como preferido por la población, me dijo: cuando vayas a un pueblo y quieras darte a conocer rápido, peléate con quien sea el personaje más conocido, respetado, contra quien nadie se atrevería. Lo hice en el campo de la comunicación social, y el resultado fue que en meses, mi periódico era el de mayor circulación en el medio. Desde luego, era el más abierto y accesible, el más informativo, nuestros periodistas eran los más honestos del pueblo y eso se notaba. Pero, a través del mecanismo, nos dimos a conocer. Nunca he conversado con el Presidente Correa ni con su asesor comunicacional, Vinicio Alvarado, pero sin duda ellos bebieron en las mismas fuentes que yo lo hice. Es claro que contaron con la colaboración de los medios que actúan precisamente como ellos quieren: responden y se ocupan del Presidente mucho más que de los demás hechos que ocurren en el país, porque en cada hecho encuentran un nexo con la actividad del gobierno y del Presidente. Si realmente se sienten ofendidos, sería eficiente que dejen de responder a sus provocaciones. De lo contrario, simplemente son actores del mismo drama, porque han aprendido que el escándalo vende…
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