Durante la mañana de este jueves 2 de abril de 2026, el hallazgo de los cuerpos de seis privados de libertad en diversas celdas de la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil, elevó a once el número total de decesos registrados en dicho centro desde el pasado lunes.
Los cuerpos, que no presentaban signos de violencia externa, fueron localizados durante las inspecciones de rutina realizadas por el personal de seguridad y salud del recinto.
Alarma por muerte de reos en la Penitenciaría
La cronología de la mortalidad en esta semana evidencia un incremento progresivo. El lunes se reportó el fallecimiento de un interno; el martes y el miércoles se encontraron dos cadáveres cada día, alcanzando el pico máximo este jueves con seis víctimas.
Ante la ausencia de heridas físicas, las investigaciones preliminares apuntan a que las causas estarían ligadas a la tuberculosis, patología que ha afectado de manera recurrente a la población penitenciaria durante el año 2025 y el primer trimestre de 2026.
Los cadáveres fueron trasladados de inmediato al Centro Forense de Guayaquil para la realización de las autopsias de ley, las cuales determinarán científicamente el origen de los decesos.
La situación ha generado una alerta en el sistema de salud pública, debido a la velocidad con la que se han producido las bajas en un corto periodo.
Crisis sanitaria y reclamos de familiares
El deceso constante de internos ha provocado una profunda indignación entre los familiares de los privados de libertad.
Previamente, allegados han denunciado que las condiciones de vida dentro del complejo carcelario son precarias, citando la falta de tratamientos médicos adecuados y la carencia de una alimentación balanceada. De hecho, se han reportado numerosos casos de desnutrición crónica que agravan el cuadro clínico de quienes padecen enfermedades respiratorias.
Para visibilizar su desesperación, a finales de febrero, grupos de familiares protagonizaron plantones en los exteriores de las dependencias estatales.
Durante estas protestas frente a la Penitenciaría, se exhibieron pancartas e incluso ataúdes simbólicos, como una medida de presión para exigir que el Estado intervenga de manera integral en la gestión sanitaria de los centros de rehabilitación social del país.
La tuberculosis se ha convertido en uno de los principales desafíos para el sistema penitenciario ecuatoriano. La combinación de hacinamiento y falta de protocolos de aislamiento efectivo facilita la propagación de esta bacteria, lo que ha resultado en decenas de muertes documentadas en los últimos meses.
Contexto de la emergencia carcelaria
Este escenario se desarrolla en un contexto de vigilancia intensificada por parte de las fuerzas del orden.
A pesar de los esfuerzos por mantener el control del orden interno, la crisis se ha desplazado hacia el área de la salud pública.
Los informes internos a los que se ha tenido acceso sugieren que la atención médica es insuficiente para cubrir la demanda de una población carcelaria que presenta perfiles de alta vulnerabilidad biológica.
Mientras se esperan los resultados de los exámenes forenses, la Penitenciaría del Litoral permanece bajo observación constante. Las autoridades aún no han emitido un comunicado oficial detallando las medidas que se tomarán para frenar el brote epidemiológico que, según los indicios actuales, está diezmando a la población penal sin necesidad del uso de armas.

