Siete personas fueron encontradas calcinadas la madrugada de este martes 28 de julio en el interior de una finca ubicada en el sector Dos Bocas, en la vía El Triunfo-El Piedrero, jurisdicción del cantón Cañar. El hallazgo se produjo luego de que agentes de la Policía Nacional se desplegaran en el sector.
Los agentes recibieron una alerta reportada desde la central de emergencias ECU-911, la cual notificó un incendio ocurrido horas antes en dicho predio rural. Al ingresar a la propiedad, la fuerza pública localizó inicialmente un automóvil completamente incinerado.
Al continuar con la inspección en la vivienda principal del inmueble, conocida como "La Limonera", las unidades especializadas hallaron los siete cadáveres calcinados. De acuerdo con el reporte policial, algunas de las víctimas estaban atadas de manos con alambre, mientras que en otros cuerpos el fuego consumió las extremidades, conservándose únicamente el tronco y la cabeza.
La finca tendría vinculos con una organización criminal
Tras constatar el hecho, la Policía notificó al fiscal de turno del cantón Cañar, quien ordenó el levantamiento de los restos y su posterior traslado a la morgue de un centro hospitalario local para efectuar las autopsias de ley.
Durante la fijación de la escena del crimen, los peritos levantaron diez indicios balísticos —correspondientes a ocho vainas percutidas y dos proyectiles— y procedieron a la retención preventiva de un vehículo y cinco motocicletas hallados en el sitio.
Las primeras indagaciones, sustentadas en testimonios de moradores y revisión de cámaras de seguridad, indican que la finca había pertenecido a Carlos Suástegui, un cabecilla de la agrupación criminal Los Águilas que fue asesinado el pasado 17 de junio en el aeropuerto de Guayaquil.
Trabajar en la identificación plena de los fallecidos
Asimismo, los vecinos manifestaron a los investigadores que el automóvil quemado en el lugar pertenecería al hijo del citado líder delictivo. La Policía Nacional mantiene las investigaciones abiertas para verificar dicha información y trabajar en la identificación plena de los fallecidos, cuyas edades oscilaban entre los 21 y 30 años.
Las autoridades presumen que la matanza responde a una disputa territorial entre bandas armadas, debido a que en la escena se encontraron panfletos con leyendas atribuidas al grupo delictivo Los Lobos y amenazas dirigidas hacia alias "Candela", presunto cabecilla de Los Águilas.

