Las conexiones clandestinas de agua no son una falta menor. Son un delito que agrava la crisis financiera de la empresa municipal y perjudica a quienes sí cumplen con el pago del servicio.

 Si durante la ejecución del proyecto MegaHidro aparecen conexiones ilegales en distintos frentes de trabajo, queda claro que el problema alcanzó dimensiones que exigen una respuesta firme y sostenida. No basta con retirarlas. Es indispensable identificar a los responsables y aplicar las sanciones que permite la ley.

El desafío también tiene una dimensión técnica y económica. En Portoviejo se pierde agua en niveles superiores a los márgenes tolerables. Esa realidad limita la capacidad de invertir en mantenimiento, ampliar coberturas y mejorar la calidad del servicio. Mientras pocos usuarios sostienen el sistema, otros se benefician de conexiones irregulares que afectan a toda la ciudad.

Combatir las pérdidas debe ser una prioridad institucional y ciudadana. Sin decisiones firmes, el problema seguirá repitiéndose. Proteger el agua también significa defender la sostenibilidad del servicio y el derecho de todos los portovejenses a recibirlo en condiciones justas.