Los libros son fundamentales para la sociedad porque permiten transmitir ideas, historias, experiencias y anhelos que ayudan a entender el mundo y a nosotros mismos. Promueven la educación y el conocimiento, fomentando la empatía y la comprensión, al igual que pueden ser un poderoso instrumento para denunciar injusticias, impulsando la igualdad, la justicia y el cambio social.
La lectura impulsa la imaginación y la creatividad, el encuentro y la exploración de nuevas realidades y posibilidades, mejorando la comunicación y el vocabulario. Ayuda a expresarnos con eficiencia y a entender mejor a los demás. Y, en salud, la lectura contribuye a la reducción del estrés y la ansiedad, al ser una excelente forma de relajarse y escapar de la rutina diaria.
Más, aquello se lo debemos a una cadena maravillosa que tiene como génesis al ser humano: el escribiente. No habría lectura sin libros, ni estos sin los escritores responsables de la inspiración, la motivación de sueños y esperanzas despiertas con sus historias, que enriquecen intelectualmente a los lectores. Entonces, nos congratula el renacer de la tendencia a la escritura, notado en Portoviejo, invitando al crecimiento del universo de lectores. Por eso, en esta oportunidad me permito aplaudir el lanzamiento de dos nuevos libros, con los que sus autores entregan nuevamente a la comunidad sus vivencias y emociones:
"Desde las raíces de nuestro corazón" es una producción de 149 páginas surtidas de sentimientos, experiencias e interioridades familiares, expuestas con sinceros relatos que ejemplifican el significado de familia y amor filial. El ingeniero José Toro García y su esposa, la ingeniera Alexandra Loor, brindan con sencillez y calidez humana una radiografía de sus vidas, de las raíces de su hogar, abriendo sus corazones de manera conjunta como ratificación de esa férrea unidad matrimonial que ha marcado la felicidad expuesta en su libro. La obra está escrita amorosamente para sus hijos, descendientes y amigos, que —como señalan sus autores— estimularon sus "recuerdos anclados en las raíces de nuestro corazón". Aplausos.
Con "Al cruzar la calle...", Fernando Macías Pinargote vuelve a imbuirnos en el pasado de nuestros pueblos, de sus progresos y debilidades, de sus actitudes y valores humanos. Y lo hace con una narrativa que invita a seguir leyendo para enriquecernos con ejemplos de hombres, nombres, costumbres, tradiciones y acciones, partes de nuestra base cultural, histórica e intelectual, de recuerdos imperecederos de la capital manabita de antaño.
Son 197 páginas con 30 narrativas diferentes que nos llevan de la mano hasta el final, haciéndonos sentir integrantes de cada una de ellas, producto de una investigación estricta y de la creatividad que Fernando aplica para dejarla como una huella más en el alma del lector. Felicitaciones.