Autoridades y usuarios debemos sumarnos a las actitudes valientes y sapientes del arquitecto José Castro Moreira y del abogado Marcelo Toala, representantes de CIDER, auténticos defensores del río Grande o Portoviejo y demás cuencas acuíferas de Manabí, gravemente asombradas y criminalmente contaminadas.
Varios informes químicos establecen la presencia de coliformes fecales, de químicos y metales pesados como cobre, cromo, plomo, magnesio y sulfato de aluminio, que han registrado niveles prohibidos de 3.000 NMP/100 ml.
Debo recordarles que, a favor de la naturaleza y del río Portoviejo, existe vigente la resolución emitida desde hace varios años por el Dr. Franklin Zambrano como defensor del pueblo, exhortando a los prefectos, consejeros provinciales, alcaldes y concejales de nueve cantones, al Ministerio de Salud, al Ministerio del Ambiente y a otras instituciones gubernamentales, en cuyos escritorios esta resolución duerme el sueño de los justos. También considero que todos debemos compartir la actitud del caro amigo y colega abogado Carlos Intriago Macías, quien en uno de sus editoriales se refiere a las mal llamadas carreteras manabitas, que, además de lesionar la salud de conductores y pasajeros, destruyen sus vehículos y están siendo utilizadas para asaltar cuando los conductores deben disminuir la velocidad ante los cráteres de la luna, que en sentido figurado son nuestras mal llamadas carreteras.
Una de estas vías es la que va desde Charapotó hasta Bahía de Caráquez, pasando por San Jacinto, San Clemente, Las Coronas y Leonidas Plaza. Charapotó, la histórica parroquia que bien merece ser cantón, pero que sigue marginada geopolíticamente, los nobles charapotos bien merecen tener su cantón. Ojalá que las autoridades gubernamentales, provinciales, cantonales y parroquiales nos presten atención para solucionar lo antes posible y de manera prioritaria estos dos problemas que estoy reseñando, una vez más, ya que los manabitas no merecemos seguir rezagados en el desarrollo de nuestros pueblos y de nuestra gente.
Esta actitud negativa la han tenido varios gobernantes que han precedido al actual. La Constitución es una de las más avanzadas del planeta al concederle a la Madre Naturaleza, a los ríos y al mar derechos para que disfrutemos del Buen Vivir.
Escribamos y hablemos quienes tienen capacidad intelectual suficiente y valentía de auténticos manabitas para sumarse a esta lucha justísima a favor de la naturaleza y del hombre.