Los casos de ébola detectados en la República Democrática del Congo podrían ser entre dos y cuatro veces superior a las estimaciones oficiales, indicó este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Según nuestras proyecciones, estimamos que la magnitud de la epidemia representa al menos de dos a cuatro veces el número de casos registrados", anunció ante la prensa Chikwe Ihekweazu, director ejecutivo del Programa de Gestión de Emergencias Sanitarias de la OMS.
Crisis de salud por el ébola
Según las últimas cifras oficiales de la RDC, más de 1.960 personas resultaron infectadas y más de 700 han muerto por el brote de fiebre hemorrágica, declarado a mediados de mayo.
Detectado inicialmente en la provincia nororiental de Ituri, fronteriza con Sudán del Sur y Uganda, el virus se ha extendido también a las regiones vecinas de Kivu del Norte, Kivu del Sur, Tshopo y Alto Uele, así como a Uganda, donde se registraron 20 casos.
"Se trata ya del tercer brote de ébola más importante jamás registrado, y aquel que ha experimentado la progresión más rápida en un solo mes", advirtió Ihekweazu, quien acaba de regresar de un viaje al este de RDC.
La epidemia sigue avanzando
Si bien la tasa actual de seguimiento de los casos contacto es de casi 80%, el funcionario lamentó que la epidemia sigue adelantándose a los esfuerzos de respuesta de las autoridades locales y los socios internacionales.
"Debemos detectar los casos antes. Debemos reforzar y acelerar la búsqueda de contactos. Debemos velar por que los centros de salud sean accesibles, seguros y merecedores de la confianza de las comunidades a las que sirven", concluyó.
La mortalidad del ébola
El virus del ébola se descubrió en 1976 tras brotes simultáneos en Yambuku (República Democrática del Congo), cerca del río Ébola, y en Nzara (Sudán del Sur). Su origen natural está estrechamente vinculado a los murciélagos de la fruta, que actúan como huéspedes reservorios y transmiten el virus a primates y humanos mediante el contacto con sus fluidos corporales.
Este patógeno causa una fiebre hemorrágica grave con una mortalidad promedio del 50%, aunque ha alcanzado tasas extremas de hasta el 90% en ciertas epidemias, posicionándose como una de las infecciones más letales del planeta.
