La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó este miércoles las primeras directrices internacionales para el manejo clínico de las enfermedades causadas por filovirus, incluidos los virus del ébola y Marburgo, con el objetivo de fortalecer la atención sanitaria, mejorar la supervivencia de los pacientes y optimizar la respuesta ante futuros brotes en distintos países.
Las nuevas recomendaciones fueron difundidas en un contexto marcado por el brote de ébola provocado por el virus Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC). Según la OMS, la atención de apoyo temprana y una vigilancia clínica adecuada son factores fundamentales para mejorar los resultados de salud de las personas afectadas.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que el actual brote pone de relieve la necesidad de ofrecer una atención médica integral y centrada en la persona para preservar vidas y la dignidad de los pacientes.
Directrices basadas en evidencia científica
Las enfermedades por filovirus, entre ellas el ébola y la enfermedad de Marburgo, son consideradas graves y frecuentemente mortales. La OMS recordó que las tasas de letalidad registradas en algunos brotes han oscilado entre el 25 % y el 90 %, dependiendo de las condiciones epidemiológicas y sanitarias.
La elaboración de la guía se basó en las lecciones aprendidas durante 72 brotes registrados en África desde 1967, así como en evidencia científica disponible y el asesoramiento de expertos internacionales en salud pública y enfermedades infecciosas.
De acuerdo con la organización, el documento busca unificar criterios clínicos y proporcionar herramientas prácticas para que los trabajadores sanitarios puedan ofrecer una atención más eficaz y estandarizada.
Dieciséis recomendaciones para la atención clínica del ébola
La guía incluye 16 recomendaciones prácticas dirigidas a la identificación temprana del deterioro clínico, el tratamiento de la deshidratación y el shock, el monitoreo continuo de los pacientes y la administración segura de intervenciones médicas de apoyo.
Entre las medidas destacadas figura la implementación de un seguimiento clínico sistemático y documentado, con evaluaciones periódicas adaptadas a la condición de cada paciente. También se recomienda el uso de pruebas de laboratorio para detectar problemas como hipoglucemia y alteraciones metabólicas.
Asimismo, la OMS aconseja la rehidratación oral e intravenosa temprana, el empleo oportuno de líquidos intravenosos y medicamentos vasoactivos para tratar el shock, así como el inicio de antibióticos cuando existan infecciones bacterianas asociadas, incluida la sepsis.
Preparación ante futuros brotes
Las directrices también están dirigidas a administradores de centros sanitarios y responsables de políticas públicas, con el fin de facilitar la planificación de recursos médicos, equipos biomédicos, apoyo de laboratorio y personal especializado.
Otro de los aspectos incluidos es el seguimiento estructurado de los sobrevivientes, orientado a promover su recuperación y reducir riesgos asociados a la persistencia viral.
La OMS subrayó que el diagnóstico precoz, la derivación rápida de pacientes y la atención de apoyo optimizada continúan siendo elementos esenciales para mejorar la respuesta sanitaria frente a enfermedades causadas por filovirus y reducir su impacto en la salud pública.
