El pleno del Parlamento Europeo prohibirá el reconocimiento facial masivo para la vigilancia de espacios públicos con Inteligencia Artificial (IA)

Son las primeras reglas en el mundo para esta nueva tecnología.

Las normas también obligarán a sistemas como ChatGPT de avisar que sus contenidos se han generado artificialmente.

El mandato negociador fue adoptado por 499 votos a favor, 28 en contra y 93 abstenciones en el pleno celebrado en Estrasburgo (Francia).

El reglamento reclama reglas estrictas para la Inteligencia Artificial en la Unión Europea, con un enfoque basado en el nivel de riesgo y restricciones en función del mismo.

La nueva Ley europea sobre Inteligencia Artificial deberá ser aproabada por la Eurocámara y el grupo de los Veintisiete.

Inteligencia Artificial es un riesgo

Bruselas abogó por distinguir sistemas de “alto riesgo” para prohibir “en principio su uso”.

Sin embargo, también daría paso a su utilización en circunstancias excepcionales y previa autorización judicial.

Los eurodiputados apuestan por prohibir totalmente el uso de IA para la vigilancia biométrica, el reconocimiento de emociones y los sistemas policiales predictivos.

Para ello, plantean que esos sistemas sean incluidos en el listado de herramientas que deben quedar prohibidas en todo caso.

En dicha lista figura ya el veto, por ejemplo, a aplicaciones de “puntuación social”, como el sistema de “crédito social” que utiliza China para vigilar a sus ciudadanos.

También a mecanismos de manipulación de la voluntad, por ejemplo instalados en juguetes con asistente de voz para incitar al menor a comportamientos peligrosos.

Con los cambios, los eurodiputados aspiran a vetar los sistemas de identificación biométrica remota, en tiempo real o no, en espacios públicos.

La Eurocámara también defiende prohibir el uso de sistemas de reconocimiento de emociones por las fuerzas de seguridad, en la gestión de fronteras, los lugares de trabajo o las instituciones de enseñanza.

También lo harán en el rastreo indiscriminado de imágenes faciales sacadas de Internet o de circuitos cerrados de televisión para crear bases de datos de reconocimiento facial.