Actualizado hace: 16 minutos
PUNTOS DE VISTA
Una marcha de rechazo (Richard Bowen Muentes)

Las marchas por las calles de cualquier ciudad, también se las pueden hacer para exteriorizar el agradecimiento a personas o autoridades, que han cumplido una gestión positiva en beneficio de la colectividad; pero la marcha que se realizará el día jueves 20 de noviembre en la capital de Ecuador, convocada por la Federación Nacional de Universidades y Escuelas Politécnicas (FENAPUPE), donde estarán presentes todas las universidades del país, la misma que llegará hasta el palacio presidencial, es de auténtico rechazo por los decretos 1001 y 1406, firmados por el Señor Presidente Rafael Correa, los mismos que lesionan directamente a los trabajadores de la educación, incluyendo al profesor universitario.

Martes 18 Noviembre 2008 | 19:37

Los docentes jubilados de las universidades, también han recibido el impacto de este mal decreto 1406, que en su artículo 1, señala que a partir de enero del 2009, el Estado no destinará presupuesto alguno para financiar Fondos de Jubilación Patronal y de Cesantía Privada en el sector público, es decir que sólo recibirán sus pensiones jubilares hasta el mes de diciembre de este año, para luego convertirse en carga familiar, hasta que la muerte los llame. Parece que la política de austeridad se está interpretando mal. La igualdad social no se la practica, quitando el pan a unos para dárselo a otros, no, lo correcto es darle al que menos tiene, o no tiene, sin perjudicar a los demás. Un estudio efectuado por la FENAPUPE y el CONESUP, referente a los salarios, indican que las pensiones mensuales que reciben los jubilados, después de haber laborado 25 y 30 años, así como el salario que actualmente percibe el docente universitario, especialmente en la UTM, no son sueldos dorados, son los más bajos en la escala de sueldos a nivel nacional; sólo sirven para subsistir o sobrevivir en esta época en que la pobreza nos está ahogando el optimismo y la palabra, y las promesas siguen siendo sólo promesas. Con esta forma de proceder, lo único que se está creando en los trabajadores de la educación superior, es descontento, inconformidad, desmotivación y rechazo al gobernante, todos confiamos en él, pero cosas como éstas lesionan el alma y alimentan la desconfianza. Los dirigentes universitarios llevan sus propuestas para que el señor Presidente, sensible como siempre, modifique los decretos; el resto de los afectados: docentes, empleados y trabajadores, junto a las autoridades universitarias estarán esperando la noticia reivindicatoria y justa que tranquilice la taquicardia de los docentes activos y jubilados.
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