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BARACK OBAMA
Rompiendo mitos
En familia. Barack Obama junto a sus hijas Natasha (2-i) y Malia (2-d) y su esposa Michelle (d) cuando celebraban su victoria tras lograr arrebatar con firmeza la Casa Blanca a los republicanos y pasar a la historia como el primer presidente negro de Esta

EL SUEÑO AMERICANO ES ENCARNADO POR UN NUEVO LÍDER, EL RECIÉN ELECTO PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS, BARACK OBAMA.

Lunes 10 Noviembre 2008 | 16:20

EL AMPLIO margen de la victoria del presidente electo, Barack Obama, le concede tanto una gran libertad para poner en práctica su programa como le impone la difícil obligación de estar a la altura de las expectativas. Es lo que en Estados Unidos se conoce como "mandato". No todos los presidentes que llegan al poder lo tienen. Para contar con un mandato es necesario obtener una mayoría clara frente al rival, y preferentemente un porcentaje superior al 50 por ciento de los votos. Otras historias George W. Bush no lo logró en las elecciones de 2000, donde se impuso por un puñado de votos en Florida. Tuvo que esperar al respaldo popular posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001, o incluso a los comicios de 2004, que ganó por un 50,7 por ciento de los votos, para sentir que contaba con "capital político". Esa clara mayoría -"mandato"- se interpreta tanto como un respaldo popular a la autoridad del nuevo presidente, que tiene así libertad para poner en marcha su agenda política, como la obligación de responder a lo que los votantes esperan de él. En el caso de Obama, es indudable que cuenta con ese respaldo popular. Aunque el recuento aún no ha terminado por completo, es necesario, por ejemplo, terminar de contar todos los votos, una labor que puede llevar semanas en algunos estados, los últimos datos apuntan a que el presidente electo de EE.UU. se ha llevado el 52% de los sufragios. Obama ha obtenido 65 millones de votos frente a su rival, el republicano John McCain, que debe conformarse con el 46 por ciento de los sufragios, 55 millones. Barrera superada Ningún mandatario demócrata conseguía sobrepasar la barrera del 50 por ciento desde que lo hizo Jimmy Carter en 1976. Esto quiere decir que el que será el primer presidente negro de Estados Unidos contará con una autoridad clara, tanto a los ojos del público como de su partido, al entrar en la Casa Blanca el próximo 20 de enero. Pero también quiere decir que tendrá la obligación clara de responder a las expectativas de un electorado que, al votarle, ha dejado claras sus ganas de cambio. Y sus enormes expectativas. Duro reto Según el grupo de destacados activistas demócratas "Democrats for America", como presidente, Obama debe "devolver la energía a una nación atribulada, denostada en buena parte del mundo y endeble y ansiosa en casa". Su lista de la compra no es baladí. Incluye "reparar las relaciones internacionales de EE.UU. y renovar nuestros lazos con las instituciones multilaterales que el presidente Bush abandonó", y sugiere el cierre de la prisión de Guantánamo como "un comienzo bienvenido y simbólico", agrega la fuente. En el terreno económico, los demócratas esperan medidas firmes para solucionar el desempleo, las ejecuciones de hipotecas y un sector financiero que atraviesa la peor crisis en décadas. En el terreno del medio ambiente consideran "imperativo que Obama encabece un giro radical" en un asunto muy politizado en Estados Unidos. "No hay nada político en el clima: las temperaturas son más altas y el abrumador consenso científico es que los seres humanos son la causa". Decenas de miles de personas salieron a la calle en la noche del martes para celebrar el triunfo de Obama, representante de una nueva generación política, encarnación de las etnias que componen el crisol de razas de EEUU, y lo que esperan que sea el cumplimiento de sus sueños. Necesariamente, algunos quedarán desencantados por el camino. No es posible contentar a todos todo el tiempo. Pero también es cierto que, en medio de dos guerras abiertas y una crisis económica, Estados Unidos pide un cambio de dirección y, sobre todo al principio, cuando Obama comience a forjar la horma de su mandato, cualquier avance será bienvenido. "La humildad y la modestia son principios que debe adoptar una gran potencia y un gran líder", sostienen los "Democrats for America". Obama "debe respetarlos de obra, no solo de palabra", recomiendan. EFE
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