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Rubén Darío Buitrón
Cómo cambian los tiempos…
Rubén Darío Buitrón

En un reciente encuentro de asambleístas de País y el Primer Mandatario, en Manta, éste se enfrentó duramente con el presidente de la Asamblea por un tema de ética política: los derechos colectivos de las nacionalidades y pueblos.

Sábado 26 Abril 2008 | 22:20

¿Quiénes informaron del desacuerdo en la cúpula? ¿Medios y voceros oficiales? No. Reporteros independientes que no han caído en la trampa de la mansedumbre y la resignación frente a la descalificación del Primer Mandatario a todo adversario político o mediático que se le cruce en el camino o que él mismo convierta en rival bajo su táctica clientelar: arrasar con los opositores como vía rápida hacia la victoria electoral en el referendo que aprobará una constitución hecha a imagen y semejanza de Rafael Correa Delgado. Eso es lo que está en juego y es, justamente, lo que la cúpula oficialista debiera mostrar al país como ejemplo de conducta ideológica: una deliberación abierta y transparente de sus representantes ante la Asamblea, sin secretismos, subterfugios o eufemismos. Pero no así. Tanto que cuando se les pregunta la razón con la que justifican su hermetismo es que “la familia no acepta vecinos o que ellos, los nuevos políticos que no caen en prácticas de la partidocracia, no pueden permitir la “farandulización de la política”. Suponiendo que así fuera, ¿para qué sirven, entonces, los medios del Estado? Si se presume que estos garantizan un manejo de la información, ¿por qué no transmitir por radio y televisión estatales los debates y registrarlos al día siguiente en el periódico gubernamental? Hay niveles de incoherencia y exabruptos que van convirtiéndose en un lastre para la sociedad y el propio régimen. Pocos días antes de que se evidenciara que los temas públicos se deciden a oscuras, en cadena radial el Presidente dijo que era otra mentira de los medios afirmar que él decide el voto de sus asambleístas. Si los periodistas estuvieran allí…, comentó con ironía. Pero si los periodistas estuvieran allí (sin ironías) pudieran contar que PAÍS debate a espaldas de doce millones de ecuatorianos o que las deliberaciones internas sí representan los distintos puntos de vista de los mandantes. ¿Por qué no abrir las puertas a la información? El periodismo sirve para contar los hechos. Para que la gente conozca, evalúe y juzgue la gestión de sus autoridades. Quizás por esta razón el gobierno no cesa en su estrategia de mantener viva la campaña de desprestigio contra los medios mientras los utiliza cuando necesita estar en los titulares. ¿Prensa vinculada a poderes corruptos, malintencionada, poco democrática, personalista? Sí, la hay. Pero no todos los medios son así. ¿Por qué el secretismo? Hace dos décadas, en Ecuador, esa estrategia hubiera levantado a la izquierda contra el poder político intimidatorio. Cómo cambian los tiempos.
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