Actualizado hace: 1 hora 46 minutos
EDITORIAL
Libertad

A despecho de aquellos recelosos de cualquier intento de cambio, la cauta Embajadora de los Estados Unidos, Linda Jewell, ratificó hace poco la buena relación de su país con Ecuador.

Sábado 17 Noviembre 2007 | 20:21

Es el posible deterioro de la amistad con el “principal socio comercial” que la derecha radical ha mantenido como principal caballo de batalla. Sus militantes anteponen la libertad a cualquier otro valor y se enferman con una intervención estatal que apenas sobrepase la mínima dosis. Sin embargo, detenerse ante la Casa Blanca o el Capitolio como millones de curiosos, trae consigo una reflexión inevitable acerca del influjo de este país en el mundo contemporáneo. Allí, alguien se preguntaba ese sábado si estaría presente Mr. Bush en la casa de gobierno. Estará descansando en Texas, tomando sol o quizás jugando frente a un globo, un mapa mundial, cual “play station” apuntando a qué país revisar hasta las últimas consecuencias. Pensaba también que los defensores de la democracia hallarían en el grupo de activistas que se paran frente a la Casa Blanca un ejemplar ejercicio de la libertad. Uno de ellos lleva una careta exacta al rostro del Presidente George Bush ¡vestido de diablo! En la pancarta, cuestiona la libertad utilizada para disparar contra tus hijos, robarte, “patear” la puerta, torturar, armar grupos contra otros...el real terrorista es Bush, proclaman. Entre brujas y decorados con los cálidos colores tierra del otoño, inclusive utilizando tenebrosas lápidas en algunos jardines para completar el ambiente tenebroso, el pueblo norteamericano se preparó este año para la celebración del Halloween, con todo el derecho que le asiste a mantener vivas sus tradiciones, pagana y de origen celta aquella, seguida en unas semanas del muy cristiano Día de Acción de Gracias. En esos mismos días en Ecuador se prohibía oficialmente festejar en las escuelas el Halloween, que por infortunada coincidencia comparte fecha con el Día del Escudo Nacional, día cívico que andando el tiempo y débiles ante influencias extranjeras, iba pasando al olvido, actitud incompatible con una revolución ciudadana, el amor patrio y apego a nuestras raíces. Pero no hubo prohibición de festejar fuera en domicilios, clubes o discotecas, ello sí conllevaría un irrespeto a las libertades ciudadanas. Los amantes de la libertad se retuercen... de la libertad de copiar fiestas ajenas. Qué tal contarles que en los USA hay estados que están prohibiendo que los jóvenes muestren su ropa interior o las posaderas con el uso de pantalones de talle demasiado bajo. El “dejar hacer, dejar pasar”, ese ultraliberalismo que se quisieran en Ecuador los que rechazan el control de tasas de interés, de ganancias desmedidas, de evasión de impuestos, sólo existe en sus mentes. Rosa Dalia Cevallos
Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
  • ¿Qué te pareció la noticia?
  • Buena
  • Regular
  • Mala