Actualizado hace: 19 minutos
Eduardo Kaviedes
Los foros y la Constituyente

Por curiosidad consulté y luego participé en foros de varios periódicos ecuatorianos en los que se discutieron la necesidad de la Asamblea Constituyente.

Sábado 03 Noviembre 2007 | 20:00

Sentí la necesidad de combatir opiniones retrógradas, destructoras , mal intencionadas, algunas hasta malvadas. La maldad que varios foristas emplearon defendiendo sus egoísmos y frialdad social fue increíble. Mi participación la justifiqué como una obligación ciudadana, considerando que la mayoría de los ecuatorianos no dispone de los servicios del internet y no podía responder a tantas maldades repartidas por los rudimentos sociales. Terroristas mentales intentaron crear miedo para acabar con nuestras esperanzas, alimentaron  el regionalismo y reclamaron la República Nebotaca de Guayaquil, afirmaron que la Asamblea arrancará a los hijos de sus familias. Insultaron a Bolívar y a los bolivarianos, calificándolos de ignorantes descendientes de un tuberculoso que promocionan la “democracia de la ignorancia”. Insultaron a  los alfaristas calificándolos como los  descendientes de “un enano manabita que vendía sombreros”, los cuales promocionan la educación sexual para convertir al Ecuador en un país pervertido como Holanda. Domesticados de la casa gringa que perdieron su orgullo e identidad, se burlaron de nuestros dolores y esperanzas, se burlaron de las aspiraciones manabitas afirmando que la construcción del puente Bahía-San Vicente es sólo un “favorcito de Correa” para su pana Trajano. El mensaje social de la palabra de Jesús fue considerado como “sensiblería”. Los argumentos de los defensores de la Asamblea, invitándolos a participar para cambiar conductas y comportamientos, fueron calificados como actitudes sugeridas por vagos y resentidos sociales. Me alegró constatar que poco a poco se sumaron los ecuatorianos de buena voluntad  y combatieron a los fariseos con sus opiniones. Los insultos para los alfaristas y bolivarianos sólo alcanzaron repudio y que se multiplicaran, las mentiras de los quesos rancios sólo encontraron desprecio. El pueblo que no tiene internet entregó su respuesta en las urnas. Dale Tatiana, usted que heredó las visiones sociales de su abuelo, el corazón sensible de su madre y la pasión por su tierra de su padre puede ahora contribuir a construir una sociedad con más equidad económica y justicia social. Dale Trajano, ahora puedes ayudar a construir todo aquello que discutimos cuando éramos universitarios. Querer es poder.
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