Actualizado hace: 4 horas 32 minutos
Enrique Delgado Coppiano endelcochoneterno@hotmail.com
Control de natalidad

Desde pocos días atrás se está dando en América Latina un duro y lamentable suceso al que muchos no le encuentran explicación: alteraciones sociales de peligroso calibre se producen en nuestro país, Ecuador; igualmente ocurre en Argentina poco antes de los comicios para elegir nuevo gobierno y el resultado deja perplejos a quienes asumieron el poder desechando los métodos del peronismo, al que se acusaba de llevar a un país rico, económicamente, hacia un empobrecimiento de las clases menos favorecidas, y contra todo pronóstico esta línea política vuelve al poder con una Vicepresidenta encarcelada.

Sábado 16 Noviembre 2019 | 04:00

Concomitantemente surgen los problemas en Ecuador ya ampliamente conocidos y se contagia de los mismos la República de Chile, donde continúan momentos muy críticos, pese a todas las medidas de seguridad y de cambios económicos presentados ya por el gobierno actual. El Presidente Piñera y su gabinete no se explican esta reacción incontrolable de miles de ciudadanos que salen a destruir y tratar de afectar lo más que se pueda ciudades y zonas enteras dizque en nombre de buscar un mejoramiento de las clases menos favorecidas. 
Se da sorpresa parecida en Bolivia, pese a la supuesta popularidad del presidente Morales. Nuevos dirigentes tratan de superar lo acontecido, pero los desvaríos sociales multitudinarios prosiguen. Se acusa a los dirigentes actuales venezolanos de haber impulsado económicamente lo antes señalado. Puede ocurrir, pero hay una casi incógnita: ¿de dónde salen tantos ciudadanos a peligrosas protestas?
Indudablemente las masas proletarias, sin mayores oportunidades, comienzan a reclamar sus derechos, pues hemos dejado atrás y no tomado en cuenta lo afirmado por el sabio europeo Thomas Malthus, que publicó en 1798 su ensayo sobre el principio de la población, en el que afirma que ésta tiende a crecer en progresión geométrica, mientras los alimentos sólo aumentan en progresión aritmética. Por lo tanto, un alto porcentaje poblacional se encuentra fuera de los medios de subsistencia, y en Sudamérica este exceso sale a protestar y a reclamar por algo que le asegure poder por lo menos comer tres veces al día.
Esto significa que todos los gobiernos, de la ideología que promulguen, tienen ya que laborar en la dura tarea del control de la natalidad, para evitar lo que en estos momentos nos parece insólito, que ya no hay cama ni comida para tanta gente. No es fácil, pero hay que abordarlo ya.
 
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