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A la moda
A la moda
Por: Oswaldo A. Véliz

Domingo 15 Septiembre 2019 | 04:00

Hoy voy a hacer eco de una reflexión compartida por mi buen amigo, el Sacerdote Alfonso Avilés, quien la tituló “A la moda”.

En las décadas entre los años 1960 y 1980, la moda era vivir la cultura Hippie con el auge de la psicodelia, la libertad sexual, la oposición a las guerras, la contracultura, el uso de pantalones tipo campana, las camisas a cuadros, los chalecos de cuero, tatuajes y para algunos, vivir la época dorada de la música Rock liderada por músicos y bandas como Jimi Hendrix, Carlos Santana y Led Zeppelin. 
Posteriormente, entre los años 1980 y 2000, lapso en el cual viví en la ciudad de Portoviejo, recuerdo que estaba de moda el cumplimiento con las exigencias típicas del hogar como eran el respeto a los mayores, el respeto a los símbolos patrios, la colaboración con la limpieza de casa, la tendida obligatoria de la cama al levantarse, la lustrada de los zapatos, y hasta correr a la Biblioteca Central para alcanzar a escribir la bibliografía de “Van Beethoven” hasta antes de que cierren a las cuatro de la tarde. Aprendimos a vivir dentro de un ambiente de respeto, servicio, obediencia a los padres, honestidad, puntualidad, de valor a la palabra y de otras virtudes que eran parte de la “moda” del momento; incluso, nos esforzábamos por ser mejores cada día sin el uso de la tecnología actual.
¿Cuál es la “moda” de hoy? Sin duda alguna y sin ánimo de generalizar, el uso de la violencia, el irrespeto a los demás, la mentira, el engaño, la mediocridad, el uso del poder a beneficio propio (abuso de recursos ajenos), el egoísmo, la injusticia, la venta de conciencia, entre otros, son los factores que imponen la moda del momento; situación a la que se antepone la cultura del “uso y desecho”.- yo uso lo que me gusta y…desecho lo que no me gusta. No es que esté del todo mal botar lo que nos perturba; el problema es que estamos llegando a tal punto que incluso, desechamos vidas humanas por el simple hecho de que nos incomoda tenerlas. Ejemplo: botamos a los abuelitos cuya salud nos cuesta mantener y, botamos a los bebés nacidos o por nacer simplemente porque no nos gustan los niños, no es el momento o, porque truncarán nuestra carrera. La vida humana no debe ser tratada como un objeto que desechamos sencillamente porque nos da la gana.
Esperemos no sea tarde y pronto regrese “la moda” del respeto por la vida, de la vergüenza de ser sin-vergüenza, y de la recuperación de los principios cristianos, éticos y morales, inculcados a través de la educación de cuna.
 
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