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Niña de 11 años será mamá, fue violada por su padrastro

“María”, en vez de su fiesta blanca de graduación, deberá someterse a una cesárea. Tiene 11 años y seis meses de gestación.

Domingo 10 Febrero 2019 | 13:00

Pero eso no es todo. El bebé que espera es fruto de una violación, la cual se dio de manera consecutiva durante nueve meses, a manos de su padrastro. 

Esta historia no es de novelas. Es una realidad en Portoviejo. 

Zoila Menéndez, parte del colectivo ‘Tejedoras Manabitas’ y del grupo ‘Yo Decido’, indicó que ellos conocieron este caso por medio de las redes sociales de una productora de televisión a nivel nacional.
Contó que el particular está siendo defendido por su colectivo, por la Fundación Nuevos Horizontes, entre otros a nivel nacional. 
Explicó que a “María”, el Estado le negó la posibilidad de decidir por su vida y además la Justicia la condenó, pues el aborto no está despenalizado. 
Agregó que el caso de “María” no es el único en Manabí, peor en el país. 
Según aseguró, en Ecuador violan catorce mujeres diariamente, de ellas tres son niñas. 
Entre los procesos en la Fiscalía ingresados a juicio se indica que desde el 10 de agosto del 2014 hasta el 31 de diciembre del 2018 han existido 1.378 delitos sexuales en Manabí. 
Entre los delitos con mayor incidencia está la violación, con 690 en total, siendo el 2017 el año con más casos, 188. Le sigue el abuso sexual con 542 casos, siendo el año anterior el de mayores víctimas, con 172.  
Despenalización. El aborto por violación es uno de los temas que se debaten en la Asamblea Nacional. 
Uno de los principales motivos, dijo Menéndez, es que una niña de 10 u 11 años no está preparada para engendrar un cigoto (unión de las células sexuales masculina y femenina y a partir de la cual se desarrolla el embrión). Mencionó que la vida de ellas está en riesgo y puede morir. 
Por eso su constante posición acerca de la despenalización del aborto por violación y demás causas que establecen los colectivos de mujeres. 
Según consideró, los asambleístas deben legislar de acuerdo a la realidad del país y no con dogmas ni religiones. 
La productora de televisión Catrina Tala fue quien hizo público el caso de la manabita. En redes sociales, expresó su indignación por este hecho.
“Esta historia es la realidad, no aceptarla solo nos convierte en cómplices ¿Puede el Estado obligar a una niña a llevar su embarazo hasta el final aun cuando está en riesgo su vida? ¿Por qué una niña de once años no tiene la posibilidad de abortar de forma segura?”, se preguntó. 
Además escribió que la menor está condenada a llevar una vida que no debía vivir. “Que quede claro: el Estado es cómplice y encubridor de los violadores, y lo seguirá siendo mientras las leyes no se endurezcan, mientras la pasividad sea su característica principal”, señaló.
La asambleísta por el partido Social Cristiano Dallyana Passailaigue consideró que lo sucedido en Manabí es un ejemplo de los miles de casos que existen a nivel nacional. “Necesitamos una solución integral que supere un seguimiento y un exhorto. Vigilar la asignación de presupuesto para especializar la justicia; reformar el Código Orgánico Integral Penal (COIP) para incorporar el procedimiento especial para atender y dar justicia a víctimas de atroces actos de violencia sexual”, citó. 
Recalcó que las resoluciones que se aprueban desde la Asamblea Nacional no tienen el poder de resolver un problema social, pero sí de hacer un llamado de atención a quienes tienen el deber de actuar para hacer justicia en los casos de violencia contra mujeres y niñas. 
Para la asambleísta, la realidad del embarazo en la niñez y adolescencia duele, “porque es el resultado de un Estado que no ha sido efectivo en protegerlas”.
“La cifra de embarazos de niñas y adolescentes entre 10 y 19 años durante el 2017 fue de 56.298, es alarmante. Hemos exigido que se asigne presupuesto suficiente a la aplicación de la Ley para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, porque esta es una herramienta para cambiar nuestra realidad”, concluyó la asambleísta.
Riesgos. Pero los riesgos de una menor de edad de 11 años embarazada son altos. Las consecuencias son peligrosas, aunque aborte o aunque mantenga un embarazo, para ella y para el bebé.
Hugo Lino, ginecobstetra del hospital Verdi Cevallos de Portoviejo, aseguró que una niña de esta edad no ha alcanzado el desarrollo de su aparato reproductor. “El porcentaje de muerte fetal es alto cuando el parto es inmaduro. Cuando es prematuro, la supervivencia aumenta a un 80%”, comentó. 
El especialista resaltó que  este tipo de paciente debe tener un control, mínimo dos veces por mes. 
Lino descartó una posible muerte materna. “Solo que se presenten otras causas, como un desprendimiento placentario y no haya una atención oportuna; que sea una paciente que viva lejos sin acceso a un hospital y tenga hemorragia”, detalló.
A pesar de que el aborto es sancionado en el país, muchas activistas se han pronunciado por su despenalización.
Lino aseguró que esta no es una opción. “Como ministerio y profesional debemos inducir que ese embarazo siga. Si ella hubiese optado por un aborto clandestino los riesgos son altísimos, podría haber rotura uterina, infecciones. Ahora con seis meses ya no encajaría como aborto”, mencionó el especialista. 
Consecuencias. La violación y el embarazo adolescente son un problema de grandes consecuencias, sociales y psicológicas. 
Delia Montero, psicóloga clínica, detalló que la mayor cantidad de conductas sexuales abusivas se dan al interior de la familia, es decir, conductas incestuosas. 
“Esto sucede porque los agresores, que por lo general presentan problemas de insatisfacción sexual, utilizan a los niños que están en el entorno familiar (más a mano), además tienen distorsiones cognitivas tales como “es mi niña” (sentido absurdo de pertenencia)”, citó Montero. 
Por otra parte, aclaró que los niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual al interior de la familia sienten amor hacia las figuras que se supone deben quererlos y protegerlos, y cuando se da el acercamiento del agresor no oponen gran resistencia precisamente por la cercanía emocional.
Carlos Zambrano, sociólogo, indicó que a largo plazo, los problemas, si no se tratan, son más acentuados.
“Incluso terminan en una etapa de agresividad, serios problemas emocionales que le van a conllevar a no mantener relaciones estables con otras personas a futuro. Esa persona queda seriamente marcada y debe recibir tratamiento”, indicó.
Expresó que, cuando no se trata, no tiene estabilidad interior y por consiguiente no puede desarrollar sus potencialidades. 
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