Actualizado hace: 10 horas 51 minutos
Chone
Wenceslao, la mano maestra de los diseños

Un ojo pintado en la puerta de la casa del diseñador Wenceslao Muñoz incita a la curiosidad de quienes recorren la avenida Eloy Alfaro.

Viernes 12 Octubre 2018 | 11:25

Nadie sabe que, en su interior, se confeccionan trajes que han dado la vuelta al mundo y han llenado de prestigio a todo el país.

Los inicios de Wenceslao tuvieron muchos tropiezos. No gustaba mucho del arte. A  pesar de venir de una familia de pintores, escritores y talladores, perdía en los concursos de pintura, y más de una vez se hizo acreedor a varias palizas que, a la postre, lo fueron moldeando hasta ser uno de los mejores.
“Antes de crear un traje estudio la cultura de lo que voy a mostrar en él, no ubico cosas por hacerlo como lo hacen muchos, no es que critique lo que hacen otros, pero en esto, si quieres ser el mejor, hay que ser original”, resalta.
Aunque no es afín a contar sus ideas, Wenceslao sueña lo que confecciona, y cuando esto sucede, a pesar de que su esposa le dice que está medio “ido”, toma un lápiz y comienza a dibujar lo que soñó, así sea a medianoche, antes de que ese sueño se diluya y se esfume lo que puede ser su mejor obra de arte.
Wenceslao utiliza pinceles, pistolas de silicona, pinzas y herramientas no tan sofisticadas; estas más bien son artesanales, pero le sirven para dar forma a los trajes que muestran la cultura y tradición de los pueblos de Ecuador.
El colibrí. El rasgo que caracteriza a sus diseños es un ave que pocos conocen, pero que está en el escudo de Chone. Se trata del colibrí, del que aunque sea una pluma ubica en cada uno de sus trajes.
“El corazón de este pajarillo, junto al zumo de la naranja, era dado a los niños o niñas cuando nacían, y si era mujer con seguridad sería la más bella, y si era varón este heredaba la valentía y bravura del pequeño picaflor”, narra Wenceslao, rodeado de algunos de sus diseños.
El legado que heredó de su padre no solo fueron conocimientos y frases inspiradoras, sino también una única línea que cruza por la palma de su mano, y que solo la tienen los varones, es decir su hermano, él, y su hijo, que con seguridad en un tiempo no muy lejano seguirá sus pasos.
A pesar de que sus trajes han estado en el podio como ganadores del Mejor Traje Típico en el Miss Ecuador, su objetivo en este año es estar en el Miss Universo y ganarlo.
El taller. Su lugar de trabajo es la parte baja de su casa. Allí, en un pequeño armario, conserva sus trajes, así como plumas de pavo real y de otras aves.
Dentro de su rutina Wenceslao recibe llamadas del extranjero; a veces le piden que alquile sus trajes, con lo  que obtiene  dinero.
A Wenceslao lo económico no lo mueve mucho, pero ser reconocido es lo que quiere, aunque aduce que su ego no se sube.
Él quiere demostrar que en Manabí, y sobre todo en Chone, hay talento para este arte del que hoy, asegura, tiene la posta y no la aflojará fácil.
El mérito no solo es de él,  explica, ya que tiene un equipo de colaboradoras para el diseño, de lo contrario demoraría meses en confeccionar una prenda. 
Ahora se encuentra trabajando para el Miss Universo que se realizará en diciembre de este año, y prepara algo especial para la manabita Virginia Limongi. Tiene fe en que su traje y la candidata se lucirán en el certamen.
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