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Los símbolos patrios

Miércoles 19 Julio 2006 | 21:16

Bahía.- El respeto a los símbolos patrios es una norma que se ha venido perdiendo año a año y daría la impresión que en las escuelas ya no se estaría enseñando e inculcando la manera cómo se debe rendir homenaje a la Bandera, al Escudo y al Himno Nacional.

Es muy común ver a muchas personas que no se ponen de pie, o no se sacan la gorra o el sombrero, o no ponen atención cuando en un lugar público cercano se está desarrollando un acto cívico en el que se entona el Himno Nacional. También es común ver a jóvenes y/o adultos que, participando en ese acto, no guardan la compostura debida mientras se entonan las sagradas notas del Himno Nacional. Y qué decir que no lo cantan con el fervor que deberían hacerlo y otros ni siquiera intentan abrir la boca para balbucear alguna frase de ese cántico que aprendemos desde muy niños. El irrespeto al Escudo también es notorio, cuando se lo exhibe adherido a toda clase de bandera que se la flamea en bicicletas, triciclos, motos, autos y cualquier otra clase de vehículos, cuando el Escudo solamente debe estar impreso en una bandera de algún organismo o institución oficial. Y con la bandera, el irrespeto es mayor, porque es a diario, cuando se la carga por todos lados y en toda circunstancia. De acuerdo a normas y reglamentos establecidos, la Bandera se la iza en la mañana y se la debe arriar a las 6 de la tarde. No debe permanecer flameando durante la noche y peor aún durante varios días consecutivos a sol y agua, en demostración de una irresponsabilidad y de un descuido que no tienen justificación alguna. Esta irresponsabilidad es mayor aún, cuando se trata de instituciones oficiales, que por determinados acontecimientos y tratando de dar notoriedad a ese acto circunstancial, se mantiene izada no solamente la Bandera del Ecuador, sino, otras representativas de cantones, provincias y países, durante las 24 horas y por varios días, llegándose incluso a que por acción del viento, del sol y del rocío nocturno, esas banderas comienzan el natural proceso de destrucción, dando el deprimente espectáculo de flamear descoloridas y deshilachadas, lo cual no es más que un tremendo irrespeto a uno de los símbolos patrios que merece un mejor homenaje de parte de todos. Esto que narramos con relación a las banderas sucede siempre en el malecón de Bahía de Caráquez, más concretamente en el obelisco 3 de Noviembre y en el monumento a Simón Bolívar, por lo que amerita que el señor alcalde o el concejal comisionado ponga coto a este desorden y a lo mejor sea necesario que al personal responsable le den lecciones especiales sobre el manejo de este símbolo patrio. Porque nunca es tarde para aprender.

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