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El “Ángel” del 16A cumple un año

A las 15h00 del sábado 16 de abril del 2016 todo era felicidad en la familia García-Valeriano. Había nacido un hermoso bebé.

Domingo 16 Abril 2017 | 04:00

La feliz madre, Matilde Valeriano, fue sometida a una cesárea y se estaba recuperando en el segundo piso de una clínica portovejense.

Su esposo Ignacio estaba contento y orgulloso de tener a su segundo hijo varón, que había nacido sano y sin problemas. 
Sin embargo, a las 18h58, mientras hacían planes para el futuro, la tierra empezó a temblar tan fuerte que las paredes de la clínica se cuarteaban, todo se movía y las cosas se caían.  Matilde abrazó a su hijo y luego se unió su esposo, mientras se acordaban de su hijo mayor Jostin, de 4 años, quien a esa hora estaba en la casa en la ciudadela El Maestro. 
“Yo pensé que esto era el final y por eso decidimos abrazarnos para morir juntos”, dice ahora la madre.
Sin embargo, cuando pasaron los segundos y la tierra se estabilizó solo notaron cosas caídas a su alrededor y ya no tenían electricidad, apenas alcanzaban a divisar y todo era desesperación, aunque el recién nacido parecía tomar las cosas con tranquilidad.
El drama. Matilde recuerda que como pudo bajó las escaleras, su esposo llevaba al recién nacido. Allí se dieron cuenta que en la clínica ya no había nadie, todos, pacientes y médicos habían salido en su afán de salvar sus vidas.
Cuando salieron y llegaron a la vía todo estaba oscuro, no había nadie alrededor, parecía una película de terror con el guión más perverso, señala Ignacio. Los vehículos no pasaban por el lugar.
“Entonces no les quedó más que caminar para llegar a su casa en la ciudadela El Maestro. El bebé empezaba a desesperarse”, dicen.
Al final llegaron a su vivienda a las 21h00 y allí agradecieron haber sobrevivido a la tragedia. Matilde recién empezó a sentir los dolores en la herida, pues ella atribuye que por la adrenalina del momento o por la desesperación de salvar a sus hijos no sintió ningún dolor en la huida. En casa se volvieron a abrazar ya con Jostin presente.
Ella señaló que allí no terminó todo, pues el infante requería asistencia médica, pero no la lograron, pues los centros de salud pública estaban en emergencia o afectados. Recién al mes los médicos lo observaron y le pudieron dar las primeras atenciones, por suerte estaba sano.
Los esposos señalaron que ante todo lo que vivieron y lo fuerte que fue el niño para soportar la tragedia decidieron cambiarle el nombre que inicialmente habían escogido y le pusieron Ángel, pues ellos están seguros que el instinto de salvarlo a él también los salvó a ellos.
Hoy, Ángel cumple su primer año y es la alegría de la familia. Su hermanito lo quiere mucho. Ignacio García menciona que no habrá fiesta, pues dijo en honor a las familias que sí perdieron familiares y por todo lo que vive Manabí en esta recordación prefieren dejar eso a un lado y solo habrá tiempo para agradecer que todos están juntos.
Ángel solo corre por el pasillo y brinda felicidad.
 
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